lunes, 23 de diciembre de 2013

Sistemas de recolección de luz

Sistemas de recolección de luz

Hoy en día se cuenta de recursos muy eficientes para beneficiarse de la luz solar para alumbrar áreas de trabajo, aún aquellos que no posean ventanas. Se les dice sistemas de recolección de luz del día y reducen la insuficiencia de la luz eléctrica.

De ese modo, con una instalación compleja de sensores y controladores, se consigue entre un 35 a un 60 % de ahorro energético. Para mejorar la iluminación natural, también se puede recurrir a recursos más simples tales como los estantes de luz, una especie de alero interior que refleja la luz solar sobre el cielo raso.

Estas estrategias se adecuan especialmente a los espacios amplios con muchos puestos de trabajo. Para el arquitecto Claudio Sevita, especialista en iluminación eficiente, la correcta planificación, control y utilización de la luz natural debería ser un factor tan importante como otras decisiones proyectuales. “Contamos, en la actualidad, con la posibilidad de utilizar sensores de iluminación natural que miden la fluctuación del ingreso de luz a través de ventanas y lucarnas”, comenta Sevita. Y explica que en Argentina, el concepto de “cosecha de luz natural” (conocido como daylight harvesting ) está muy poco difundido: “Los únicos elementos que usualmente se incorporan en el ámbito profesional son las fotocélulas, los sensores de presencia y algún control sencillo de la iluminación”, enumera.

El objetivo final es aprovechar al máximo la luz natural para ahorrar energía. Para eso, se puede desarrollar un sistema automático de control que establece los niveles de luz natural y, de acuerdo a la zonificación de la planta, administra en encendido y dimerizado de las luminarias. Además de la iluminación artificial (lámparas, balastros, cableado y diseño de la distribución de las luminarias), el sistema debe tener un fotosensor, que puede estar montado en cielo raso, muros o en la luminaria misma. Este sensor mide el nivel de luz entrando al espacio o sobre el plano de trabajo, e instruye al controlador cuando un umbral ha sido avanzado.

A su vez, un controlador, que puede ser un balasto dimerizable o un relay de bajo voltaje, recibe la señal del fotosensor y emite un comando hacia los controles de dimerización o llaves, ajustando la salida de luz del sistema controlado en forma inteligente.

Se completa la instalación con un sensor de ocupación y un foto sensor digital para sistemas “daylightimg” que monitorea permanentemente la luz solar en el ambiente.

Los sistemas, del tipo abierto o cerrado, miden la contribución de la luz natural sobre el plano de trabajo de diferente forma. Los abiertos censan solamente la luz natural entrante, sin la contribución de la iluminación artificial. El fotosensor se instala por fuera del edificio o dentro, cerca de las aberturas. Si se trata de un sistema de conmutación, el fotosensor instruye a las luminarias a apagarse por completo cuando la iluminación natural alcanza los niveles predeterminados. En el caso de un sistema con dimerizacion, el fotosensor instruye al controlador a dimerizar proporcionalmente las luminarias, basado en la contribución de luz natural.

En los sistemas cerrados, se mide la combinación de la luz natural y artificial, y ajustan el nivel de luz de las luminarias a fin de mantener el nivel deseado de iluminación. El fotosensor lee esos cambios generando un feedback (por esto es un circuito cerrado).

“La ventaja de los sistemas abiertos es que son capaces de controlar múltiples zonas desde un solo fotosensor. Opuesto a los cerrados, que requieren que cada zona sea controlada por un fotosensor. El nivel de inversión y complejidad dependerá de cuán ambicioso sea el proyecto”, admite el especialista.

Automatizar la iluminación no es el único camino para ahorrar energía. Los estantes de luz consisten en un alerón que se ubica en el tercio superior de los aventanamientos, por sobre el plano de visión. Su función es recibir rayos directos sobre su superficie paralela al piso, que tiene un tratamiento de alto brillo. “La luz rebota en el cielo raso y en el fondo del local hasta una proporción que es una vez y media la altura del vano por donde penetra la luz solar”, detalla Sevita.

También se ha desarrollado una especie de persiana de varillas metálicas, que consta de una serie de costillas diseñadas para recolectar la luz natural en todo momento del día y estaciones del año y redirigirla al cielo rasos y de ahí a la profundidad del ambiente.

Más sofisticado, el sistema sueco Parans consiste en una luminaria con lentes ubicada en el exterior del edificio. Sigue el recorrido del sol y transmite la luz a través de fibras ópticas hasta las luminarias especiales distribuidas en locales sin aberturas.

Por iiarquitectos y arq.com.mx

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