lunes, 6 de agosto de 2012

La casa se posa como un elemento extraño

La casa se posa como un elemento extraño

La vivienda se sitúa sobre una suave topografía de un perfil horizontal. A su vez, lluvias constantes, fuertes viento y una variación de marea de hasta 8 metros de altura hacen de este borde costero un lugar en constante cambio.

La casa se posa como un elemento extraño al borde de la playa, como un cuerpo desconocido a punto de despegar del suelo con un viento fuerte. Su geometría exterior no está vinculada con la topografía inmediata, más bien, las relaciones con el territorio se establecen desde sus espacios interiores.

El perímetro del primer piso es definido por una repetición de pilares de madera que permite despejar parcialmente el interior de la planta. Esta estructuración del perímetro fragmenta los distintos frentes de la casa, ajustando o dilatando las aperturas de acuerdo a distintos niveles de intimidad, dibujando sombras hacia el interior que varían durante el día. Desde el exterior esta repetición de columnas impide diferenciar el programa interior o definir una escala precisa del edificio.

Sobre la plataforma del primer piso una estructura metálica cubre un espacio de planta libre. Este segundo nivel, más abierto y despegado del suelo que el primero, permite una vista panorámica del horizonte. La geometría irregular de la cubierta genera un espacio cóncavo cuyo perímetro irregular se contrapone con la línea predominantemente horizontal del paisaje Chilote: una cubierta con dimensiones inusuales para una casa de vacaciones.

La casa se posa como un elemento extraño

La casa se posa como un elemento extraño

La casa se posa como un elemento extraño

Por iiarquitectos y arq.com.mx

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