martes, 18 de mayo de 2010

Sede ondulante para el Mundial

Sede ondulante para el Mundial

El nuevo estadio de Ciudad del Cabo es una obra monumental que, a pesar de eso, busca ser amigable con el paisaje natural. Fue ideado para ser la "postal" del Mundial de fútbol, en un sitio turístico emblemático.

Es lo normal, o debería serlo, que una obra de arquitectura considere el entorno urbano en que se emplaza, ya sea para adaptarse o sobresalir en él, e incluso modificarlo. Mucho menos frecuente, en cambio, es que el proyectista deba operar directamente sobre un entorno natural imponente con un proyecto de gran escala. Esto último es lo que sucede con el estadio de Green Point, en Ciudad del Cabo, donde el 11 de junio se jugará el partido inaugural de la Copa del Mundo Sudáfrica 2010.
Ubicada en una franja vecina a la playa sobre el Océano Atlántico, que baña al Cabo de Buena Esperanza por el oeste, y enmarcada por la cadena de elevaciones (Table Mountain, Devil's Peak y Signal Hill) que rodea a la ciudad, la zona de Green Point Common, donde ya existía un viejo estadio destinado al rugby, fue elegida por la FIFA y el gobierno sudafricano para que fuera la "postal" del campeonato. De hecho, ese mismo paisaje, con el telón de fondo de Table Mountain y su cúspide amesetada, ya era una de las imágenes turísticas más famosas del país sin necesidad de ninguna obra humana.

Por eso, el estadio fue concebido "como un objeto escultural, pero con un respeto genuino por la belleza del paisaje natural de la ciudad", según cuenta Henning Rasmuss, socio de Paragon Architects, uno de los cinco estudios locales (los otros son Comrie + Wilkinson, Jakupa, Munnik +Visser y Louis Karol) y uno alemán (GMP Architekten, de Hamburgo, líder del proyecto) que se asociaron a los alemanes en el equipo Stadium Architects Joint Venture, después de haber sido elegidos en concurso de antecedentes. Efectivamente, este cuenco abierto hacia afuera, etéreo y con un techo ondulante que suaviza la lógica volumétrica, intenta no competir con lo que Rasmuss llama "el dramatismo" de Table Mountain pero sí mimetizarse con el océano.

Con el mismo criterio de discreción, su fachada continua, leve y etérea, una membrana uniforme confeccionada con tiras horizontales de fibra de vidrio, parece fundirse en el paisaje más que violentarlo. "La carcaza traslúcida absorbe y refleja la luz solar, se vuelve roja al atardecer, azul de noche y plateada en los días nublados", explican en GMP, el único del equipo con expertise en estadios, y responsable también de la sede en Durban.

Por otra parte, su techo constituye la "quinta fachada" del estadio, casi como un requerimiento del programa, ya que fue concebido para que las cámaras de televisión lo filmen desde el cielo para transmitir las imágenes a todo el planeta, sobre todo durante la ceremonia de apertura. Su forma sutil de amplias curvas y contracurvas, que alternan superficies cóncavas y convexas, fue realizada con piezas de vidrio laminado sostenidas por cables de acero (aseguran que es la estructura más grande del mundo con estas características) y está recubierto con una membrana en su interior.
Para el interior del estadio, explican que se siguieron los principios del diseño de salas de teatro, donde la distancias desde el espectador hasta el escenario (el campo de juego en este caso) se acortan lo máximo posible, las líneas de visión se maximizan y, sobre todo, los niveles de luz se concentran en la cancha, dejando a las tribunas en una semioscuridad con luz natural o artificial.

Intervención urbana

Si bien el volumen oval y cóncavo del estadio es el elemento dominante, que de algún modo subvierte en forma drástica el paisaje preexistente, los proyectistas aseguran que por fuera de él se generó una gran acumulación de capas, niveles y trazas que mitigan su impacto, guiados por un criterio de integración urbana y de composición total. "El estadio está concebido como una muestra potente y orgulloso de arquitectura de objetos, pero también un elemento que expande la trama y la textura urbana de Ciudad del Cabo", asegura Rasmuss.

Precisamente, como ésta, la capital legislativa de Sudáfrica (Pretoria es la sede del poder ejecutivo), se caracteriza por ser una ciudad básicamente heterogénea y multiforme, un patchwork urbano de calles angostas y desniveles, sin ángulos rectos ni panorámicas abiertas, uno de los principales condicionantes del proyecto fue que el sitio de implantación estaba aislado del resto de la ciudad. El primer desafío consistió, entonces –según cuenta Rasmuss– en recuperar la zona de Green Point Common en su totalidad, que se encontraba bastante degradada, como un sitio de alto valor agregado dentro de la ciudad, que pudiera ser recuperado por la ciudad con una nueva infraestructura recreativa, cultural y comercial gracias a la fuerza de atracción del estadio, incluso una vez finalizado el certamen. En este sentido, se decidió que el estadio estuviera encastrado en una gran plataforma elevada que, a modo de espacio de transición, reduce la altura percibida desde el nivel peatonal y, en lugar de ser oval como el Estadio, continúa la grilla urbana.

Este pedestal

Pichon Riviere & Diaz Bobillo Consultores y Reed Exhibitions Argentina funciona como una gran explanada a la que se accede desde el nivel peatonal a través de tres grandes rampas diferenciadas. "Su superficie lisa puede ser usada para distintos eventos, de día o de noche", explican los proyectistas. Debajo se ubicaron los estacionamientos.
Todos estos servicios debían servir, además, para justificar el gasto de fortunas en la infraestructura mundialista, que se presentaba como muy conflictiva, y de hecho surgieron numerosas voces argumentando que muchos habitantes de la ciudad, por caso, todavía viven sin cloacas. "Estas cuestiones pesan mucho más en una sociedad que conoce la democracia desde hace menos de dos décadas, después de medio siglo de apartheid y que ahora está definiendo la calidad y la clase de servicios que se deben brindar a sus ciudadanos", explica.

De todas formas, los proyectistas consideran que haber terminado la obra dentro del plazo estipulado (en realidad se terminó bastante antes) constituye en sí una hazaña, si se consideran las condiciones políticas y económicas en que se trabajó. En particular, una circunstancia complicó esta discusión que podría haber sido constructiva: Ciudad del Cabo es también la capital de una de las únicas dos provincias que no gobierna el oficialista Congreso Nacional Africano sino la opositora Alianza Democrática, y como era de prever, el hecho redundó en duras peleas por el presupuesto y la asignación de los fondos, que más de una vez hicieron dudar de que la obra se realizara.
Pero también hubo que lidiar con contratiempos casi cinematográficos, producto de utilizar materiales provenientes de países tan distintos como distantes. Por ejemplo, un barco que transportaba las tres cuartas partes del material para la fachada encalló en un banco de arena cerca de Singapur, y que la tripulación arrojara al mar todos los contenedores con la membrana de fibra de vidrio para tratar de reflotarlo. Para colmo, los contenedores fueron recuperados por un equipo que luego intentó poco menos que "cobrar rescate" para devolverlo. "Y nosotros pensábamos que los piratas ya no existían", ironiza Rasmuss.Historias que, de algún modo, sirven para ilustrar la trama compleja de enfrentamientos e intereses que suelen ocultarse detrás de la cara festiva de un Mundial de fútbol. Y a los que arquitectura, por lo visto, tampoco es ajena.«

Por arq.com.mx

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