martes, 18 de mayo de 2010

Casa Vol por Estudio BaBo

Casa Vol por Estudio BaBo

Los arquitectos del Estudio BaBo de Buenos Aires completaron la extensión de una casa habitación en Buenos Aires, Argentina, en donde descansa una moderna estructura rectangular en la parte alta del edificio construido a principios del siglo XX.

Se utilizó piso de madera de pino a todo lo largo de la casa y la cubierta del techo está adornada con madera.

Las puertas y pisos de madera originales se restauraron e incorporaron al interior renovado.

El Proyecto tuvo como objetivo la restauración y extensión de una casa unifamiliar de principios del siglo XX, ubicada en la zona de Palermo, en la ciudad de Buenos Aires. El reto consistió en adaptar la casa al estilo de vida del siglo XXI.

La casa se localiza en un callejón, uno de los pocos sistemas suburbanos de este tipo que se las arregló para permanecer prácticamente sin cambios. La calle se conforma a partir de una fila de casas habitación, cada una con una disposición similar: un patio interno trasero que divide la única planta en tres unidades espaciales diferenciadas. A lo largo de los años, algunas de estas casas añadieron un piso extra, y sus terrazas crecieron para alojar nuevas funciones como habitaciones extra, cuartos de lavado o cuartos de juegos.

En un inicio, todas las casas compartían las mismas cualidades estilísticas, adecuadas a su periodo de construcción, pero conforme fue pasando el tiempo, las fachadas se transformaron hasta crear el escenario ecléctico que disfrutamos hoy en día. Afortunadamente, estos cambios respetaron la composición general y las líneas, proporciones y masas originales, manteniendo su carácter doméstico y su calidad casi suburbana. El edificio original, por muy interesante que fuera, no tenía un valor histórico real; no obstante, debido a la combinación de todos los factores mencionados, decidimos no demolerlo.

Definimos la tarea como una actualización de la casa para adaptarla a la vida contemporánea, dentro de la tipología existente, manteniendo aquellos elementos originales que valiera la pena conservar, y añadiendo una extensión para alojar el resto del programa. El programa se despliega en dos plantas y media. La planta baja mantuvo las tres unidades espaciales en torno al patio, pero se reconfiguraron sus usos para que coincidieran con el nuevo estilo de vida.

La entrada lleva al espacio central de la casa, que contiene el patio, y divide la casa en una disposición casi simétrica que se realza con las puertas gemelas curveadas que llevan a la sala de estar y el cuarto de juegos. Estas puertas se mantuvieron como un gesto evocador, aunque su función ya no es necesaria. La principal unidad espacial, ubicada de lado, contiene las áreas públicas de la vivienda: la sala de estar, el comedor y la cocina.

Estas áreas conforman un espacio único, pero cada una se reconoce por la diferencia en el tratamiento de sus techos: el complejo estilo modernista del techo original de la sala de estar se restauró; al comedor se le añadió un techo más limpio, no obstante clásico; finalmente, se introdujo una unión negativa en la cocina, creando una transición progresiva a lo largo de este espacio.

Esta diferencia se realza aún más al posicionar los elementos de la cocina de forma paralela a la dirección del cuarto, integrándola al área del comedor. La unidad espacial del otro lado contiene una pequeña habitación y un baño, la escalera reubicada en relación directa con el salón central, y el salón de juegos, ubicado hacia la calle. Todos los pisos de madera se conservaron y restauraron, y, debido al tiempo y las fracturas, las baldosas del salón central se quitaron y reemplazaron.

También se conservaron todas las puertas de buena calidad, y se reubicaron a lo largo de la vivienda. La media planta, a la que se llega actualmente por la escalera interior, aloja otra recámara con su propio baño nuevo. Conforme subimos al primer piso, nos encontramos en la extensión, completamente nueva, construida para aumentar su conexión con el exterior por medio de dos enormes superficies de vidrio, una que mira hacia el patio y la terraza, y la otra con vista a la calle.

Esta nueva extensión contiene la recámara principal con su baño completo que ve al callejón y el estudio familiar que se conecta con la terraza. La extensión recién construida se constituye como un nuevo volumen, ubicado de tal manera que se disfruta la luz natural, pero hendido para evitar el golpe directo de la luz del sol. Estas hendiduras dan origen a una terraza techada con vista al patio, así como a un alero continuo hacia la calle.

El nuevo volumen concentra todas las características formales en la intervención y crea un diálogo con el edificio existente. Su objetivo es actuar como el remate de la fachada clásica, sin perder su identidad contemporánea. Los materiales elegidos fueron dictados por la paleta existente: los pisos de corazón de pino, cedro y acero pintado de negro para puertas y ventanas, y un terminado de yeso blanco para las paredes.

Esta repetición permite una integración sensible de todo el edificio. El objetivo de la intervención es adaptar el programa a un estilo de vida contemporáneo en la estructura preexistente del edificio, y la generación de un diálogo silencioso entre lo antiguo y lo nuevo.


Por arq.com.mx

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