miércoles, 6 de enero de 2010

Mesoamerica

Mesoamerica

Mesoamérica, área cultural que engloba el territorio del actual México y casi toda Centroamérica, donde se desarrollaron una serie de civilizaciones que compartían rasgos y tradiciones culturales, antes de la llegada de los europeos en el siglo XVI. El término Mesoamérica se refiere tanto a las culturas que existían antes de que arribaran los europeos como a la región en la que se desarrollaron, que incluía los actuales territorios de México, Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica. Los límites de Mesoamérica, así como sus tradiciones, cambiaron constantemente a medida que determinados rasgos culturales se extendieron entre las distintas sociedades. Entre las civilizaciones más importantes que se desarrollaron en la región se cuentan:
1.- La olmeca
2.- La zapoteca
3.- La maya y
4.- La azteca.
Las culturas de Mesoamérica desarrollaron complejos sistemas de gobierno, creencias religiosas, conocimiento científico y formas artísticas. Dentro del área, los pueblos compartieron rasgos que iban desde la dieta y el vestido hasta los tipos de templo y los dioses. Las cosechas más típicas eran de maíz, los frijoles y el chile. Las tortillas de maíz, un alimento básico, se preparaban con piedras de amasar y moldes de arcilla. Los nobles usaban habitualmente túnicas de algodón ricamente bordadas, mientras que la gente del común se vestía con prendas de paño y simples frazadas. Entre los elementos arquitectónicos comunes se encuentran los grandes templos levantados sobre altos plintos escalonados y los juegos de pelota donde se practicaban juegos de significación religiosa. Entre los logros intelectuales de Mesoamérica se cuentan distintos sistemas de escritura jeroglífica, avanzados estudios astronómicos y un calendario muy complejo y preciso. Las prácticas y creencias religiosas compartidas por estas culturas incluyen deidades comunes, culto a los antepasados y sacrificios humanos.
Los rasgos y tradiciones de Mesoamérica se desarrollaron en diferentes regiones y se extendieron por las diversas sociedades debido a los contactos interregionales. Para la época de la conquista española, que comenzó en 1519, la práctica totalidad de las sociedades mesoamericanas compartían estas características. Al desarrollo cultural contribuyó la diversidad ambiental de Mesoamérica. La división entre tierras altas y bajas producía diferentes plantas, animales y recursos en las diferentes regiones. Esta variedad alentó entre las sociedades unas relaciones basadas en el mutuo beneficio. Por ejemplo, los productos de las tierras bajas, como el algodón y el cacao (utilizado para hacer chocolate), se cambiaban por productos de las tierras altas, como obsidiana (un cristal volcánico utilizado para fabricar herramientas) y basalto (piedra de la que se hacían morteros para moler maíz).

Historia cultural de Mesoamerica.
Los arqueólogos dividen la historia cultural de Mesoamérica en cinco periodos principales:
1.- Paleoindio (antes de 8000 a.C.)
2.- Arcaico (8000-1500 a.C.)
3.- Preclásico o formativo
4.- (1500 a.C.-292 d.C.)
5.- Clásico (292-900 d.C.)
6.- Posclásico (900-1527 d.C.).
Cada una de estas etapas supuso una serie de importantes desarrollos interrelacionados.
El periodo paleoindio abarca la época en que Mesoamérica, junto con el resto del continente americano fue ocupado por primera vez por bandas nómadas de cazadores-recolectores, cuyos antepasados habían emigrado desde Asia. Durante el prolongado periodo arcaico, los grupos mesoamericanos se establecieron en poblados permanentes y desarrollaron la agricultura como su principal medio de subsistencia. El mayor logro cultural del periodo arcaico fue el cultivo del maíz, que se convirtió en el alimento básico de la dieta mesoamericana.
Durante el preclásico se desarrollaron las primeras sociedades complejas, con grandes poblaciones sostenidas por la agricultura extensiva. Estas sociedades se segmentaron en una clase dirigente y otra popular. El desarrollo de estrechos vínculos entre las elites de las diferentes regiones hizo de Mesoamérica una entidad cultural definida, donde los pueblos compartían una ideología religiosa y una forma de gobierno, a pesar de estar divididos en sociedades distintas, con centenares de lenguas diferentes.
El periodo clásico contempla el máximo desarrollo de los primeros estados mesoamericanos dignos de tal calificativo, gobernados por reyes cuyo poder se asentaba sobre religiones oficiales y grandes y poderosos ejércitos. En estos estados se levantaron grandes y populosas ciudades y extensos sistemas comerciales. Existía una acusada estratificación social, entre cuyas clases se contaba un artesanado profesional y un campesinado, junto con una clase gobernante establecida. Tras el colapso de las grandes civilizaciones del periodo clásico, asistimos durante el posclásico al ascenso de otras sociedades en las que priman los canales comerciales a gran distancia y la potencia militar. Durante este periodo se dio una cierta secularización del estado, lo que implicaba que, aunque la religión seguía ocupando un papel importante, no estaba tan mezclada con la política y la economía. Los ejércitos adquirieron importancia en la medida en que protegían las rutas comerciales y servían para adquirir bienes y mano de obra mediante la conquista de otros estados. Fueron estas sociedades las que se encontraron los españoles, quienes iniciaron su conquista a principios del siglo XVI.

Primeros asentamientos humanos
Los primeros pueblos en llegar a Mesoamérica lo hicieron durante el pleistoceno, cuando los glaciares cubrían buena parte de la superficie terrestre. El momento preciso en el que aparecieron no es conocido, pero existe la certeza de que se produjo hace más de 15.000 años. Estos primeros pobladores descendían de grupos que habían emigrado a América desde el noreste de Asia, traspasando un ancho puente helado que cruzaba el estrecho de Bering y conectaba Siberia y Alaska. Cazaban grandes mamíferos, como mamuts y mastodontes, usando eficaces y sofisticados venablos. También recolectaban una amplia gama de plantas silvestres, como semillas, nueces y bayas. Vivían en pequeñas bandas de 15 o 20 individuos. Todos los miembros eran considerados iguales.
El final del pleistoceno, hacia el 9000 a.C., estuvo marcado por los cambios climáticos. En respuesta a estos cambios, los grupos mesoamericanos del periodo arcaico desarrollaron estrategias de supervivencia que incluían la caza menor, recolección de plantas silvestres y los primeros experimentos agrícolas.
Entre el 5000 y el 3000 a.C. la agricultura como dedicación exclusiva reemplazó a la caza y la recolección en Mesoamérica, y la gente comenzó a vivir en poblados permanentes.
Durante este primer periodo, los pueblos eran pequeñas comunidades de una docena de casas hechas con adobe y ramas. El trabajo, incluyendo la agricultura, se organizaba con arreglo a los patrones del clan o familia extendida. No había divisiones sociales basadas en el rango, y el mando, el prestigio y los recursos se compartían por igual. Hacia el 2000 a.C., al principio del periodo preclásico, la agricultura se había extendido por toda Mesoamérica. Aparecieron las primeras divisiones en clases sociales, y un gran abismo comenzó a separar a las clases dirigentes del pueblo llano. Algunos de los individuos más influyentes, o caudillos, y sus parientes cercanos acapararon poder, alimentos, tierras y otros recursos en mayor medida que la gente corriente. Otro hito importante de este periodo de asentamientos tempranos fue la introducción de la cerámica.

PRINCIPALES CIVILIZACIONES

Los olmecas

La civilización olmeca tuvo su inicio hacia el 1.500 a.C. Los estudiosos consideraban tradicionalmente a la olmeca como la “cultura madre”, o primera gran civilización de Mesoamérica; El arte, la religión y otros logros olmecas tuvieron una gran influencia sobre otras culturas que se desarrollaron después en una amplia zona de Mesoamérica.
Los olmecas vivían en las tierras bajas tropicales que bordeaban la costa del golfo de México, en lo que son ahora los estados de Veracruz-Llave y Tabasco. Los caudillos olmecas controlaban algunas de las tierras agrícolas más ricas de Mesoamérica, que podían proporcionar alimento para un gran contingente de población. Los olmecas construyeron en la jungla grandes ciudades en las que se celebraban ceremonias políticas y religiosas. En estos centros, como San Lorenzo, La Venta o Tres Zapotes, los olmecas levantaron algunas de las primeras pirámides de América, así como gigantescas esculturas pétreas. Entre los monumentos más notables se encuentran las enormes cabezas esculpidas en basalto, con un peso de 25 toneladas o más, que representan a los gobernantes olmecas. También esculpieron tronos en piedra en los que grabaron la genealogía de los caudillos.

Las elites olmecas se relacionaban social y comercialmente con otros pueblos de toda Mesoamérica, algunos de lugares tan lejanos como el México central, Oaxaca y Guatemala. Estas conexiones se evidencian en los motivos característicamente olmecas que se han encontrado en la cerámica y en los grabados lapidarios de muchas regiones diferentes. Los olmecas, como otras sociedades de este periodo, desarrollaron un calendario, un sistema de medición astronómica y un rudimento de escritura. Estos avances fueron utilizados más tarde por civilizaciones mesoamericanas posteriores, como la de los mayas y los zapotecas, como punto de partida para desarrollos más sofisticados. Muchos conceptos religiosos e ideologías de gobierno mesoamericanos se remontan también a los olmecas y a otras sociedades coetáneas.

Zapotecas

Los zapotecas habían vivido desde el periodo arcaico en el valle de Oaxaca, la mayor extensión de tierra llana del sur de México y una importante región agrícola. Hacia el 500 a.C. construyeron Monte Albán en la cima allanada de una montaña que se alzaba en el centro del valle, y la convirtieron en su capital. los zapotecas tenían una estratificación social muy definida, en la que aparte de la diferenciación entre nobles y pueblo llano, existían diversos grupos económicos, como gobernantes, administradores, guerreros, comerciantes, artesanos y obreros. Tanto en área como en población, Monte Albán fue el primer centro urbano de Mesoamérica. Entre su fundación y el año 500 a.C., cuando la ciudad alcanzó su apogeo, la población creció desde los 5.000 hasta los 25.000 habitantes. Para entonces, la ciudad cubría un área de 6,5 km2. Su plaza central, que medía 100 por 300 m, estaba alineada con unas enormes pirámides, templos y palacios. La elite vivía en la plaza o sus inmediaciones, mientras que el pueblo llano residía en terrazas escalonadas a lo largo de la falda de la montaña.
La economía de Monte Albán se basaba en los tributos de productos agrícolas que le rendían otros asentamientos conquistados. Aunque Monte Albán tenía un gobierno fuerte y centralizado, las funciones económicas de este poderoso estado estaban al parecer más dispersas. El comercio y la artesanía no se concentraban en la ciudad. Esta última se producía en todo el valle y algunas ciudades secundarias funcionaban como centros comerciales regionales.
Monte Albán comenzó a perder su poder hacia el siglo VII de nuestra era, declinando lentamente hasta que dejó de ser el centro dominante del valle.

Teotihuacán

Teotihuacán constituye el principal centro arqueológico de las culturas prehispánicas de Mesoamérica y fue un lugar sagrado para los pueblos indígenas que habitaban la región. La ciudad ocupaba unos 21 km2 de superficie, Desde un punto de vista arquitectónico, su obra más fabulosa es la gran pirámide del Sol, (levantada entre los siglos I y II d.C.), un edificio de 64 m de altura y 45.225 m2 de base, cuyo conjunto completan la pirámide de la Luna y un área en terraplenes conocida como La Ciudadela.
En las tierras altas del centro de México se fundaron dos importantes ciudades hacia el 200 a.C., Cucuilco en el sur del valle de México y Teotihuacán en el norte.
A principios del siglo I de nuestra era Teotihuacán tenía una población de unos 20.000 habitantes. En los siguientes 150 años la población creció desmesuradamente, convirtiéndose en un poderoso centro político, económico y religioso. Su población creció hasta los 60.000-80.000 habitantes y su extensión desde unos 8 km2 hasta unos 21 km2.
Teotihuacán tenía un gobierno central organizado y poderoso, y una potente economía de mercado. Su compleja sociedad estaba dividida en distintas clases de artesanos, campesinos, obreros y comerciantes, regidos por una poderosa aristocracia.
Además, Teotihuacán era una sede religiosa, el centro de una elaborada religión estatal con una clase profesional de sacerdotes. La ciudad estaba llena de murales y esculturas religiosas, e incluso el tendido de sus calles tenían una significación religiosa. Construida durante los siglos I y II, ésta área se centraba alrededor de la Avenida de los Muertos (o Miccaotli), una gran calle que formaba el eje principal norte-sur de la ciudad. A lo largo de la Avenida de los Muertos, estaban los templos conocidos como Pirámide del Sol y la Pirámide de la Luna, además de otros 75 templos. El centro administrativo de Teotihuacán era un complejo de edificios colindante conocido como la Ciudadela. Este amplio recinto medía 400 m de lado e incluía un templo-pirámide decorado con estatuas de criaturas mitológicas. Como señal del poder estatal, han sido encontrados los restos de unos 200 hombres en la base de esta pirámide, al parecer guerreros sacrificados ritualmente.
A finales del siglo VI, Teotihuacán comenzó a declinarEl centro de la ciudad, en especial los templos y monumentos de la Avenida de los Muertos, fueron quemados y saqueados en un acto de destrucción masiva. El colapso de Teotihuacán como principal potencia política y económica se hizo sentir en todo el mundo mesoamericano. En el México central, el vacío de poder fue llenado por un grupo relacionado con los mayas, y conocido como los olmecas-xicallanca, que fundaron centros fortificados para el comercio a larga distancia en Xochicalco, en el valle de Morelos, y Cacaxtla, cerca de Tlaxcala. La caída de Teotihuacán contribuyó probablemente al declive de Monte Albán y al colapso de otra gran civilización mesoamericana: la maya.

Los mayas

La civilización maya se inició entre el 600 y el 400 a.C. en las tierras bajas selváticas pertenecientes a los actuales territorios de Guatemala, Belice y sureste de México.
Los mayas produjeron un arte y una arquitectura brillantes e hicieron importantes hallazgos científicos, en especial en astronomía y matemáticas. Construyeron grandes complejos ceremoniales, dominados por gigantescas pirámides escalonadas de piedra coronadas por templos dedicados a distintos dioses, y erigieron también palacios, plazas, observatorios astronómicos y juegos de pelota para las competiciones sagradas que se jugaban allí, como en el resto de Mesoamérica. Los mayas diseñaron también un elaborado y preciso calendario y un complejo sistema jeroglífico.
La cerámica y otras artes, obra de artesanos especializados, eran uniformes en toda el área.
De todas estas culturas, los mayas adoptaron la costumbre de esculpir estelas para codificar acontecimientos históricos. Los gobernantes mayas posteriores patrocinaron el grabado de estelas con inscripciones que proclamaban su autoridad, glorificaban su genealogía y narraban sus conquistas. Dado que las fechas mayas guardan una correlación con el calendario europeo, estas estelas proporcionan una cronología muy precisa de la historia maya.
A principios del periodo clásico (hacia el 250-300 a.C.), los mayas entraron en la etapa más elevada de su civilización. En aquella época varias ciudades-estado maya competían por gobernar las tierras bajas meridionales, y dominar sus respectivos territorios. Entre estas ciudades estaban Palenque, Piedras Negras, Yaxchilán, Altar de Sacrificios, Seibal, Dos Pilas, Tikal, Uaxactún, Altun Ha, Caracol, Quiriguá y Copán. Como otras sociedades mesoamericanas, los mayas se regían por una clase nobiliaria que acaparaba el poder político y religioso. Las ciudades más pequeñas pagaban tributos a los gobernantes que residían en los principales centros urbanos.
Muchos trabajadores especializados encontraban empleo en estas ciudades mayas: arquitectos, tejedores, alfareros, miniaturistas, artesanos de adornos de pluma, canteros y escultores.

Los toltecas

Los toltecas se hicieron con el poder en el centro de México en el siglo X y dominaron la región durante más de dos siglos. Formaron una vasta red comercial que se extendía desde el suroeste de los Estados Unidos hasta el sur de América Central, y su influencia en el arte y la arquitectura se hizo evidente en toda Mesoamérica. Los toltecas tuvieron un especial influjo sobre los aztecas, que se consideraron después como sucesores suyos.
Los toltecas establecieron su capital en Tula al norte del valle de México, cerca de la frontera norte de Mesoamérica. El pueblo tolteca, que hablaba una lengua llamada náhuatl, estableció un estado más pequeño y secularizado que el de Teotihuacán y otras civilizaciones clásicas. Los toltecas crearon también una cultura más militarista ya que su economía dependía de la conquista y el comercio con otras áreas, más que en la producción de bienes en su propia región. Los guerreros tenían que subyugar otros estados y proteger las largas rutas comerciales. Los toltecas fueron la principal influencia sobre Chichén Itzá, la ciudad-estado maya de Yucatán y algunos pueblos relacionados con los toltecas se hicieron con el control de partes de Mesoamérica. A finales del siglo XII Tula empezó a experimentar un largo declive debido a la sequía, el hambre, las rebeliones y la invasión de pueblos bárbaros chichimecas desde el norte. La supremacía tolteca terminó y muchos otros grupos de lengua náhuatl entraron en el valle de México Entre ellos había un pequeño grupo que se llamaba a sí mismo mexica, pero que se hicieron famosos con el nombre de aztecas. Los aztecas se convirtieron en la siguiente potencia importante de Mesoamérica.

Los aztecas

Los aztecas construyeron el imperio más poderoso de Mesoamérica, famoso por su riqueza y sus rituales. En menos de un siglo, se hicieron con el control de una zona que se extendía desde el golfo de México, al este, hasta la costa del pacífico, al oeste, y desde el centro de México hasta Guatemala. En el lugar donde se alza hoy la ciudad de México levantaron su capital, Tenochtitlán, que en su época era una de las mayores ciudades del mundo. Su lengua, sus leyendas y sus formas artísticas ejercen aún su influencia en la cultura del México de hoy día.
Los fundadores del Imperio azteca penetraron en el valle de México a principios del siglo XIII. Sirvieron como mercenarios para otros grupos del valle y fundaron Tenochtitlán en una isla en el lago Texcoco en 1325. A medida que su poder crecía, los aztecas se hicieron con el control de otras ciudades más antiguas del valle como Texcoco, Azcapotzalco y Tlatelolco. Conquistaron otros estados en buena parte del centro y el sur de México y les impusieron tributos. A principios del siglo XVI los aztecas controlaban un enorme imperio con cinco o seis millones de habitantes. Tenochtitlán, el centro del imperio, era una enorme ciudad de templos, palacios y mercados. En su apogeo, Tenochtitlán llegó a tener unos 200.000 habitantes. El primer rey azteca descendía del linaje real de los toltecas, por lo que la civilización azteca desarrolló muchos rasgos de la tradición tolteca. La sociedad azteca era extremadamente militarista, con un sistema político muy centralizado que estaba profundamente imbricado con la religión. Aunque los sacrificios humanos se habían practicado durante toda la historia de Mesoamérica, los aztecas los elevaron hasta el centro de sus rituales políticos y religiosos. Los aztecas produjeron notables obras de arte, que incluían pinturas murales y esculturas en piedra.

TEORÍA DE LOS PRIMEROS POBLADORES DE AMERICA

Origen asiático

Teoría sustentada por antropólogo checo Alex Hrdlicka, quien basándose en la proximidad entre Asia y América, separados por el estrecho de Bering de apenas 92km de ancho, afirmaba que en la última glaciación seguramente se congeló y permitió el paso de hombres primitivos provenientes de las estepas asiáticas. Esta teoría se fundamenta en las semejanzas étnicas, culturales y lingüísticas entre los primitivos habitantes de América y los pueblos nororientales asiático.

Origen oceánico

Esta teoría fue presentada y sustentada por el médico y antropólogo francés Paul Rivet, miembro de la segunda misión científica francesa. El residió en el Ecuador lo que le permitió realizar importantes investigaciones por varios años. Respaldó la teoría de Hrdlicka, mencionando varios parecidos entre los asiáticos oceánicos y americanos: parecidos físicos (estatura, color bronceado de la piel, ojos oscuros), parecidos culturales (uso de cerbatanas, hamacas, piraguas, rondador, puentes fabricados con bejuco, adornos en nariz, labios y orejas), parecidos lingüísticos (semejanzas en la escritura, pronunciación y significado de palabras de los antiguos idiomas oceánicos y americanos).

Teoría de Origen múltiple

Presentada por el antropólogo argentino José Imbelloni, quien sostiene que varios grupos étnicos (mongoloides, esquimales, indonesios, melanesios, australianos, etc) llegaron al continente en sucesivas migraciones y originaron algunos de los actuales tipos raciales. Se discute la ruta que debieron seguir, seguramente fue su ingreso por el estrecho de Bering y de allí hasta el extremo de América del Sur.

Teoría autoctonista

El antropólogo y maestro argentino Florentino Ameghino, basándose en hallazgos realizados en las pampas argentinas, sustenta que el hombre americano no vino de ninguna parte sino que era autóctono de este mismo continente. Esta versión ha sido descartada por no tener sustentación científica, sin embargo vale la pena mencionarla por que en sus tiempos incentivo a nuevas investigaciones.
A fines del siglo pasado, Florentino Ameghino, un importante paleontólogo de Argentina, afirmó que los primitivos americanos eran autóctonos, o sea, que no habían llegado de ninguna parte porque la aparición de los primeros seres humanos había tenido lugar en América. La explicación de Ameghino se basaba en el hallazgo de restos óseos muy antiguos en la pamapa argentina.

Pero estaba equivocado: investigaciones científicas en los años siguientes probaron que los huesos encontrados pertenecían a hombres de tipo Homo sapiens, osea completamente evolucionados, y las capas geológicas deonde se hallaron tampoco tenían la antiguedad que le atribuyó el científico argentino.
Esta hipótesis está hoy totalmente descartada, pero sirivió para desatar grandes descuciones científicas e
impulsar las investigacioes que demostraron la falsedad del autoctonismo.

Origen único o unirracial:

Ales Hrdlicka un antropólogo nacido en Checoeslovaquia pero que estudió y se nacionalizó en los Estados Unidos, afirmó que todos los indios pertenecen a un solo tipo racial, el amerindio, porque descienden esxclusivamente de los mongoles que vinieron de Asia por el estrecho de Bering en sucesivas migraciones.La

Teoría de los cuatro orígenes:
(Asiático, melanesio, polinesio y australiano.)
Fue formulada por el antropólo francés Paul Rivet. Este científico vivió en Colombia durane la segunda guerra mundial y participó en la fundación del Instituto Colombiano de Antropología. Según Rivet, la variedad de tipos indígenas se debe a que América fue poblada por cuatro grupos de tipos raciales diferentes:
Mongoles y esquimales, llegados de Asia por el estrecho de Bering, tal como señalaba Hrdlicka, dando lugar a varios pueblos de Norteamérica.
Otro grupo procedente del archipiélago de la Polinesia en el Pacífico, que atravesó el océano pasando de isla en isla y originó numerosas tribus de Centro y Suramérica.
Un tercer grupo llego también por vía marítima y en leadas sucesivas desde el archipiélago de la Melanesia. Este grupo y el anterior los denominó Rivet elementos malayo-polinésicos.
Un cuarto grupo vino de Australia.
Rivet fundamentó su teoría en investigaciones muy rigurosas que le permitieron encontrar grandes semejanzas físicas, de costumbres y linguisticas entre numerosas tribus de indios que viven desde California hasta Brazil y los habitantes malayo-polinésicos.
La teoría de Rivet es las más consistentes y aceptadas. Las investigaciones continuadas confirma el parentesco de los indios con los cutro grupos pobladores que señala Rivet.

Teoría de la doble inmigración:

En 1951, el norteamericano Joseph Birdsell rechazó las teorías de que los melanesios y polinesios fueron pobladores de América e insistió en que el hombre americano es producto del mestizaje de una doble inmigración asiática.
Según él, una rama del gran tronco racial blanco o caucásico emigró hacia el río Amur en el norte de Asia y por esto los denomina amurianos. De los amurianos derivan grupos mongoloides, los primitivos habitantes del Japón, y un tercer grupo que llama murrayos porque llegaron hasta el río Murray en Australia. Birdsell concluye que hubo dos oleadas migratorias hacia América: la primera de mongoles y amurianos y la segunda de murrayanos. Este poblamiento metizo dio origen al indio americano.

BIBLIOGRAFIA
Biblioteca de Consulta Microsoft ® Encarta ® 2005. © 1993-2004 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.
http://www.edufuturo.com/educacion.php?c=1029
http://www.monografias.com/trabajos/amerindia/amerindia.shtml
http://www.arteguias.com/artebarbaro.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Arquitectura_bizantina


Por iiarquitectos

0 comentarios:

Publicar un comentario