martes, 30 de septiembre de 2014

Más de 8 mil millones de pesos se llevarán Norman Foster y Fernando Romero

Arquitectura. Crisis y Metarmofosis

Ya sabemos cuánto costará el nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (169 mil mdp). Ya sabemos cuántos pasajeros recibirá (120 millones), cuántas pistas tendrá (6) y cuántas miles de hectáreas ocupará (4 mil 600). Sabemos quiénes lo quieren construir (las 9 mayores desarrolladoras locales) y quién gerenciará la obra (Parsons).

Y también sabemos que el diseño quedó en manos de la dupla mexicana-británica de Fernando Romero-Norman Foster.

Pero lo que no se sabía es cuánto cobrarán estos dos despachos de arquitectura que idearon el que será el tercer aeropuerto más grande del mundo.

Si no fuera porque por estos días el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México, que dirige el ex gobernador del estado de Hidalgo Manuel Ángel Núñez Soto, se encuentra aún negociando la letra chiquita del contrato con los ganadores de la obra (se espera poder firmarlo formalmente en menos de un mes), los honorarios ya estarían casi cerrados.

“Se usará el mismo estándar que en otras construcciones similares en el resto del mundo, es decir, que se calcula entre un 2 y 3% del valor total de la obra”, afirma una fuente cercana al proceso financiero de este proyecto.

De ser así, Romero y Foster se llevarán entre 3 mil 380 y 5 mil 70 millones de pesos, es decir, entre 260 y 390 millones de dólares.

Este precio (que aún no está cerrado) incluye no solo todo el trabajo previo, sino también el acompañamiento permanente de ambos arquitectos y sus equipos hasta el final de la obra, que se calcula terminará en el siguiente sexenio.

En medio de los anuncios hace algunas semanas, en una conferencia de prensa, el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, había anunciado que ambos arquitectos ganarían unos mil 800 mdp (137.7 mdd).

Como contexto, Norman Foster cobró 69 millones de dólares por el diseño del aeropuerto de Honk Kong en 1992.

Lo cierto es que parte del contrato con el arquitecto inglés es que instale oficinas en el país y que tenga reuniones periódicas y personales con sus socios locales. “Foster está feliz, parece un niño. Está emocionado porque esta es la mejor vitrina para el enorme mercado latinoamericano donde nunca había firmado una obra”, agregan desde la administración del nuevo aeropuerto.

Por iiarquitectos y arq.com.mx

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