miércoles, 9 de julio de 2014

Tadao Ando termina su "Guggenheim"

Tadao Ando termina su

Ahora, más de medio siglo después, Tadao Ando fortalece esta institución con un proyecto que, tras 10 años de trabajo, 21 visitas a Williamstown y un amplio equipo a su lado, vio la luz este 4 de julio.

Francine Clark era una joven actriz de la 'Comedie Francaise', madre soltera a principios del s.XX. Conoció al industrial Robert Sterling Clark durante uno de sus viajes de negocios. Se casaron un par de años más tarde, en 1919, y alumbraron una pasión compartida por el arte y el coleccionismo. En 1955, la pareja inauguró lo que hoy se ha convertido en el 'Guggenheim de Massachusetts'. La colección de los Clark ha transformado al pequeño pueblo de Williamstown en un centro artístico entre Boston y Nueva York. Ahora, más de medio siglo después, Tadao Ando fortalece esta institución con un proyecto que, tras 10 años de trabajo, 21 visitas a Williamstown y un amplio equipo a su lado, vio la luz este 4 de julio.

El japonés, que no sale de su país natal con mucha frecuencia, lo ignoraba todo sobre Williamstown, aunque sí que era consciente de la importancia de la colección y de las masas de público que acudían a visitarla. No tardó en aceptar el proyecto que el director, Michael Conforti, le proponía: crear un nuevo edificio, con capacidad para 1.200 metros cuadrados, reformar el centro de investigación del Instituto y unir las salas que se construyeron en 1983 con parte del nuevo trabajo de Tadao.

El núcleo del ADN del nuevo edificio, cuya construcción (más la remodelación del entorno y la renovación de las dos construcciones anteriores) ha costado 145 millones de dólares, está en las enormes cristaleras que enmarcan el paisaje y dirigen los ojos de los visitantes hacia lo que más le llamó la atención a Ando de los Berkshires, la comarca de Williamstown. Para que los materiales de su centro y los de las construcciones anteriores, que datan de 1955 y 1983, no chocasen de forma brusca, el japonés ha modificado parte de la fachada para dar coherencia a todo el conglomerado. "El muro de piedra que lleva la mirada hasta la colina quiere mostrar la continuidad de este lugar a través de la historia", asegura Ando. Además, el agua ha sido el nexo entre ellas, un lago artificial aúna los tres edificios. "Tadao lo imaginó desde el primer momento con el agua en el centro y ésta ha adquirido mucha importancia. En invierno, cuando hiele, será una pista de patinaje para los visitantes", asegura Conforti. En el Instituto The Clark saben que muchos de los curiosos que se acercan hasta este pueblo vienen a pasar el día demandado la naturaleza que rodea al museo. Más de 56 hectáreas que la fundación abre al público durante todo el año.

El director del Museo de Arte de Hyogo, Yutaka Mino, que acompañó a Tadao Ando en la inauguración de The Clark, comentó que el definiría el proyecto por su afán de "continuidad". "Para conservar algo antiguo, hay que renovarlo", aseguró el premio Pritzker Tadao Ando en referencia a las palabras de su compatriota. "Me gustaría lograr espacios para el arte que resulten inspiradores para los visitantes y evoquen su capacidad creativa y su libertad de pensamiento", comentó Ando cuando el proyecto estaba en proceso. Ahora, paredes deslizantes para que las salas puedan cobijar diferentes colecciones, fachadas de cristal que hacen de la naturaleza y el proyecto de Tadao un solo entorno, y el lago artificial que enlaza los ya tres edificios del Instituto y refleja la naturaleza de alrededor han conseguido el objetivo del arquitecto. "Lo que inspiran los árboles, la colina... junto con la colección permanente de The Clark, es lo que llama a la tranquilidad, a la imaginación", añadió Conforti.

Este nuevo reciento acogerá en 2016 obras de Velazquez y de Goya, que serán donadas de forma temporal por el Museo del Prado y que colgarán de las nuevas paredes del Insituto The Clark. El director del centro pretendía que estos lienzos fueran los encargados de estrenar el nuevo edificio de exposiciones, pero el acuerdo se ha tenido que posponer hasta dentro de dos años. Por otro lado, el espacio que la remodelación ha ganado al edificio antiguo permite que las obras que llevan años recorriendo los museos de las grandes ciudades, El Prado, el Palazzo Reale de Milán, Musée des Impressionnismes en Giverny o la Royal Academy de Londres; vuelvan a ocupar su sitio en Williamstown.

Tadao Ando termina su

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Por iiarquitectos y arq.com.mx

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