sábado, 7 de diciembre de 2013

Villa La Roche de Le Corbusier

Villa La Roche de Le Corbusier

Ésta es una de la serie de casas que el autor hizo en la región de París en la década del ´20, culminando en 1930 con la célebre Ville Savoie. En ellas Le Corbusier experimenta en casas concebidas por encargo de clientes individuales los principios instrumentales y conceptuales que paralelamente desarrollara a lo largo de los sucesivos prototipos de la Maison Citröhan.

Esta obra, no obstante, constituye en cierto modo una variante heterodoxa en relación con aquellos principios. Los trazados reguladores componiendo la fachada y las ´fenêtres en longueur´ están por supuesto presentes, así como las dobles alturas y los balconeos característicos de los espacios interiores del autor.

Pero a diferencia de las otras viviendas de la época, el conjunto no es legible como generado a partir de un volumen regular básico. Por el contrario, se trata de una composición articulada que surge a partir de adicionar a un volumen rectangular alargado otro volumen ubicado a 90° con respecto al anterior y caracterizado por un amplio frente curvo.

"Nosotros gustamos del aire puro y de la luz a raudales... La casa es una máquina para vivir, baños, sol, agua caliente y fría, temperatura regulable a voluntad, conservación de los alimentos, higiene, belleza a través de las proporciones convenientes. Un sillón es una máquina para sentarse: Maple ha mostrado el camino. Los lavabos son máquinas para lavar: Twyford los ha descubierto. Exceptuando la hora de la manzanilla o de la tila, nuestra vida moderna, el mundo de nuestro quehacer, ha creado sus cosas: la ropa, el estilográfico, la cuchilla de afeitar, la máquina de escribir, el teléfono, los maravillosos muebles de oficina... la maleta 'Innovation'... la limusina, el barco de vapor y el avión." Le Corbusier

Pasillo de Acceso

El uso de la doble altura en el proyecto de la Maison Citrohan, marca un hito conceptual en el lenguaje arquitectónico de L-C, por esta razón el espacio a triple altura del pasillo de acceso continuará con esta tradición, creando perspectivas muy interesantes a medida que se desarrolla el recorrido. El tratamiento de este espacio hace alarde de su voluntad de escapar de lo superfluo de la decoración, al mismo tiempo que deja ver las claras intenciones plásticas que su autor busca establecer con el juego correcto de los planos, las superficies y los volúmenes (como bien lo demuestra el balcón en voladizo). Otro rasgo significativo de pasillo es que permite el flujo de luz natural a través del gran ventanal que bordea la pasarela que conecta a los dos cuerpos de la vivienda.

Como contrapeso a la verticalidad del pasillo, se desarrolla en un sentido horizontal la galería, cuya elegante rampa curva se adosa a la fachada, constituyendo el elemento de mayor importancia (desde sus inicios la rampa representa para el arquitecto un elemento característico de su recorrido arquitectónico). La galería no ofrece vistas directas sobre el exterior, ya que procura iluminar lo más indirectamente posible a las pinturas, para contribuir con su permanencia en el tiempo. Le Corbusier jugó con la composición del espacio como si de un lienzo se tratase, experimentó con las líneas rectas y curvas, la iluminación y más evidentemente, con la policromía.

Biblioteca

Siguiendo por la rampa, se accede a una mezzanine en voladizo por encima de la galería, que sirve como antesala hacia la biblioteca, la cual fue concebida como un espacio de retiro, desde el cual podemos ver si ser vistos. En dicho espacio destaca una gran estantería de concreto que sirve a su vez de antepecho. Un tragaluz y ventanales amenizan este lugar de meditación, donde la mirada se zambulle hacia el vertiginoso pasillo.

Comedor

Al igual que sucede con la galería, el juego cromático acentúa los rasgos de este espacio, el cual fue concebido para degustar mientras se vislumbran las telas puristas de Braque. Una característica representativa del comedor es que posee un amplio ventanal que permite una clara iluminación durante el día, al mismo tiempo que incorpora el exterior en el interior. Al caer la noche, la iluminación artificial releva a la natural por medio de tres lámparas con bombillos desnudos que nos recuerdan la ruptura con el ornamento.

Cuarto

Similar al comedor en modestia, el cuarto purista (como lo llamó L-C) tiene un carácter casi monacal dentro del universo burgués en el cual estaba acostumbrado a desenvolverse Raoul la Roche. Este, al igual que el arquitecto, vivía con una gran austeridad y rechazaba la ostentación por medio del decorado. La alcoba también posee un juego cromático y se beneficia de una iluminación natural, gracias a las ventanas de los muros este y oeste.

Techo Jardín

La Villa la Roche constituye para Le Corbusier una oportunidad de aplicar sus teorías de los cinco puntos de la arquitectura y por ello, veremos la implementación del techo Jardín, el cual surge como una inquietud del maestro por restituir un poco del verde que se tomó de la parcela original. El jardín en la techumbre confiere un poco de frescor a la vivienda, al mismo tiempo que la dota con un espacio destinado al esparcimiento. El último piso posee una cubierta que protege de la intemperie, del cual parten unas baldosas de cemento que se mezclan con césped, creando un carácter bucólico que se ve reforzado con una mesa y unas sillas metálicas.

Seis meses después de la culminación de la villa, su propietario se establece con la colección de arte en su nuevo hogar solo para experimentar una serie de inconvenientes, fallas de iluminación, fugas en las tuberías, condensación en los ventanales y goteras en el techo, son algunos de los malestares que lo afectan durante años. La Roche tuvo una paciencia de ángel para hacer frente a tales contratiempos, pero a principios de 1928, con la interrupción de la calefacción central, entiende que una restauración radical es necesaria.

Serán Charlotte Perriand y Alfred Roth (colaboradores de Le Corbusier) los encargados de recuperar el espacio de la galería, el cual presentaba la mayoría de los desperfectos, así que proponen acentuar su carácter modernista con una serie de intervenciones. Instalan una lámpara prismática para iluminar indirectamente los cuadros y directamente al techo, crean un vacio bajo la rampa para colocar un armario empotrado de vidrio y metal, recubren con vinil rosa el antiguo suelo de parquet, dividen la mezzanine de la biblioteca por medio de bastidores de vidrio, fijan una mesa de mármol negro con tubular cromado en “V” y por último refuerzan la policromía corbusiana.
Esta no será ni la primera ni la última remodelación, en 1936, a fin de mejorar el aislamiento térmico y sónico, los muros y el techo de la galería son recubiertos con placas de isorel.

En 1940, durante la ocupación Nazi, la Roche se muda a Lyon y deja la villa y su preciada colección bajo el resguardo de su devoto asistente y pareja Bénain. Al cabo de unos años, luego del armisticio, regresa a la Villa con una seria condición artrítica en las manos y pies, la cual hace que la permanencia en su hogar sea muy difícil. El constante ascenso y descenso deteriora su salud, así que pide a Le Corbusier diseñar unas rampas para las escaleras, pero este más bien ingenia unos pasamanos con tensores para facilitarle el apoyo en la dura faena de subir los tres niveles hasta su habitación.

Villa La Roche de Le Corbusier

Villa La Roche de Le Corbusier

Villa La Roche de Le Corbusier

Por iiarquitectos y arq.com.mx

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