sábado, 7 de septiembre de 2013

Uso creativo del techo

Uso creativo del techo

Después de algunos años, el joven Bjarke Ingels, fundador de BIG, volvió a pisar Gammel Hellerup Gymnasium, su vieja escuela secundaria.

Esta vez lo hizo como el reconocido arquitecto que es (recibió, entre otros premios, el European Prize for Architecture 2010) para resolver la necesidad de ampliación del tradicional colegio, que alberga a más de 900 alumnos y cerca de 100 empleados.

Ingels encaró la tarea poniendo el foco en la ubicación del nuevo gimnasio y en el diseño del techo, que a su vez le permitió crear un punto de encuentro en el patio superior. El programa exigía un salón de usos múltiples en donde se pudieran realizar las actividades deportivas y las celebraciones académicas. La construcción debía priorizar la sustentabilidad ambiental y respetar la distribución de las funciones en el edificio existente, tres módulos conectados en forma de herradura, construido en 1956.

Situada en la ciudad de Hellerup, al norte de Copenhague, esta institución pública es un ejemplo por su trabajo en el reconocimiento de las dimensiones emocionales, físicas, sociales e intelectuales de sus estudiantes. Por eso es que, además de su plan educativo, lleva adelante un cronograma de actividades extracurriculares que incluyen teatro, deportes y música, con los que pretenden transmitir valores como la disciplina, el compañerismo y el respeto por la diversidad.

Algo de esta impronta informal y, a su vez, rigurosa se resume en la obra de BIG. Se trata de un gimnasio subterráneo de 1.100 m2 cuyo techo curvado se convierte en una duna de madera que oficia de patio en el centro del semiclaustro. El emplazamiento del nuevo módulo responde a varios puntos del programa en simultáneo. Por un lado, se conserva la disposición de los ambientes de la vieja estructura y acerca el gimnasio a las aulas para que los alumnos no tengan que desplazarse demasiado. Incluso, favorece la reorganización de las actividades dentro del edificio original en función del nuevo espacio.

Por otra parte, el soterramiento del salón cinco metros por debajo de la superficie garantiza, según el autor, “un buen clima interior, bajo impacto ambiental y una alta calidad arquitectónica”. Ingels se refiere con esto último a la intención de adaptar el nuevo módulo a las características del edificio existente, sin que ello signifique una ruptura agresiva con el conjunto. Además de la relación afectiva de Ingels con su colegio, desde el punto de vista estético era importante para él preservarlo, ya que lo considera “un buen ejemplo de fina arquitectura escolar a escala humana”.

Sin embargo, esto no le impidió introducir formas más contemporáneas que remiten al paso de Ingels por OMA. La curva que se asoma en el patio y que configura el techo del gimnasio es una construcción cubierta con madera blanda que actúa como un lugar de reunión informal para albergar numerosas actividades. “La forma surgió de las reglas del handball. El techo tiene su inspiración en la ecuación matemática de la trayectoria que hace una pelota lanzada. Es un homenaje a mi viejo profesor de matemáticas, que me enseñó la fórmula cuya forma arqueada nos llevó a elaborar la geometría de la cubierta”, detalla Ingels, que bromea sobre el principio funcionalista: “La forma sigue a la fórmula”.

Visto desde el patio, el contorno del techo funciona como un largo banco mientras que en diferentes sectores se ubican grupos de asientos y mesas circulares.

Ningún detalle fue librado al azar. Desde uno de los sectores del viejo edificio, el acceso al salón deportivo demuestra la necesidad de contribuir a una armonía estética. Precedido por unos escalones y sobre las puertas espejadas, un puente que simula una colina verde funciona también como otro lugar que los estudiantes utilizan para distenderse. Una vez en el interior del salón las vigas sinuosas del techo le dan dinamismo y ligereza al espacio, dominado por el gris del hormigón. La iluminación se resolvió con la perforación de la cubierta, de modo que pequeñas ventanas permiten el ingreso de l uz natural. En cuanto a la climatización, se emplearon paneles solares para proveer de calor al interior del gimnasio.

La relación entre tradición y modernidad y esparcimiento y disciplina se percibe en todos los rincones. Incluso en instalaciones como la elipse emplazada sobre el techo, que sirve como banco grupal pero que también está disponible para el juego. El nuevo gimnasio y su exterior construyen de este modo un espacio lúdico pero controlado por la mirada de la institución, representada en la respetuosa conservación de la antigua estructura.

Perfil de Bjark Ingels Group (BIF) - Laboratorio de cotidianeidad

Bjarke Ingels es el fundador de BIG, un estudio creado en 2005 en Copenhague que cuenta con importantes proyectos en más de 15 países. El rápido crecimiento del estudio se debe, en parte, a la brillante carrera de Ingels: Luego de su paso por la oficina de OMA en Rotterdam fue socio en PLOT Architects. Su experiencia más reciente demuestra que otra de sus virtudes es el trabajo en equipo. Según Catrine Smed Andersen, responsable de comunicación de la firma, en la oficina conviven arquitectos y diseñadores de 26 nacionalidades diferentes que hacen que la oficina se nutra de “una importante diversidad de culturas y tradiciones” .

Uso creativo del techo

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Uso creativo del techo

Por iiarquitectos y arq.com.mx

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