miércoles, 29 de mayo de 2013

Edificio de Cristal en Dinamarca

Edificio de Cristal en Dinamarca

A pesar de su aislamiento formal, un nuevo edificio promueve la integración de la ciudad histórica con el puerto de la capital de Dinamarca.

Ubicado en Copenhague, en un enclave estratégico que promueve la relación de la ciudad histórica con el puerto, The Crystal es un edificio se distingue y resalta en el entorno por su emplazamiento exento, su condición de cuerpo geométrico irregular de vidrio y ángulos acusados, y por su carácter atectónico o aun, ingrávido. Así, la obra se presenta como una suerte de piedra o cristal de roca –de ahí su nombre– que irradia una luz vibrátil en distintas direcciones y que apenas roza el suelo a través de apoyos mínimos que crean un efecto dual de estabilidad-inestabilidad.

The Crystal fue diseñado por el estudio danés Schmidt, Hammer, Lassen Arquitectos para la nueva sede del Grupo Nykredit. Los mismos arquitectos habían realizado, en el año 2001, el edificio de las oficinas centrales de esta compañía financiera llamado “The Glass Cube”, esto es, el Cubo de Cristal, que se encuentra a unos pocos metros de distancia. Aun cuando ambas construcciones se presentan autónomas e independientes, se genera entre ellas un contrapunto geométrico-formal y una asociación material que perceptivamente las implica.

Más allá de esta empatía entre las dos obras, la relación con el contexto es uno de los primeros aspectos que definen a The Crystal. En un primer nivel de lectura, esto se resuelve a través de la peculiar morfología, que absorbe y señala direcciones posibles, así como de las superficies acristaladas que, a la vez que reflejan el entorno amplificando su presencia, capturan visuales del puerto y los alrededores, incluido The Glass Cube. En otro orden, la altura total de la obra –34 metros en el punto máximo- le permite inscribirse sin sobresaltos incómodos en el skyline de la ciudad.

Pero en la mirada del estudio, “contexto” incluye también la dimensión social. Así, convencidos de que la arquitectura involucra a las personas más allá de las cuestiones funcionales específicas de la encomienda, los autores proponen una plaza exterior de uso público. En tanto el volumen construido se eleva sobre el plano urbano liberándolo al máximo, esta se filtra y continúa por todo el predio, y hasta queda protegida por el mismo edificio que, en algún sector, se pliega y define un atrio exterior de acceso y, en otros, actúa simplemente como cubierta resuelta con un acabado metálico. Lo cierto es que la dialéctica espacio público-espacio privado se diluye aquí saludable y generosamente en pro de la continuidad –y la calidad- del espacio urbano y de la comunidad. La ciudad, entonces, se ofrece como paseo y espacio de celebración de la vida urbana.

La estrategia de producir reflejos múltiples potenciando la luminosidad del ambiente y, en el proceso, desdibujar límites es una constante del proyecto: luz, color y texturas, siempre cambiantes en función de las condiciones exteriores, son argumentos expresivos insoslayables que imprimen vitalidad al cuerpo arquitectónico. La fuente circular que se ubica a ras de suelo en la plaza y que, de hecho, está concebida como un plano de agua, el revestimiento metálico que adjetiva el semicubierto de la misma plaza, y el diseño de la envolvente exterior devienen intencionalmente en cómplices de este juego lumínico. Cabe resaltar que el doble acristalamiento que define esta envolvente cuenta con una pantalla solar integrada que permite la adaptación a las condiciones de luz. Como valor agregado, se le incluye un diseño de impresión sutil de serigrafiado que atempera la afluencia solar.

Ahora bien, la construcción de este universo de efectos que potencian el carácter ligero e ingrávido del objeto reclama una solución estructural singular. Un entramado romboidal metálico colocado por detrás de la fachada va arriostrando las distintas partes y permite prescindir de columnas o pilares. La continuidad espacial es, sin duda, otra constante del proyecto: conquistada en el nivel urbano, encuentra aquí su correlato a partir de la propuesta constructiva. A su vez, funciona como un sistema integrado de elementos de arquitectura que imprime un ritmo en el espacio interior y deja su huella en el lenguaje arquitectónico.

Esa misma continuidad asegura parámetros de flexibilidad y eficiencia en el orden funcional que permiten particiones y ampliaciones según las distintas necesidades. La planta tipo se dispone en forma de “Z” en torno a dos espacios-atrios que garantizan que todas las estaciones de trabajo estén bien iluminadas.

Por otro lado y según señalan sus autores, el edificio consume 70 kWh por metro cuadrado, esto es, un 25 % menos de energía que lo que la legislación existente en Dinamarca solicita. Cabe señalar que la eficiencia energética es, hoy y en Europa, una variable obligada e impostergable que excede incluso el ámbito específico de la arquitectura. Además de la compleja envolvente de vidrio que proporciona un muy adecuado aislamiento térmico y acústico, la obra cuenta con paneles fotovoltaicos en la cubierta que generan 80.000 kWh al año. En cuanto al cuidado del agua, se recurre a la de mar para el sistema de aire acondicionado y se recupera la de lluvias para ser usada como agua gris en los sanitarios. Por último, el esquema de ventilación natural permite mantener las temperaturas internas óptimas de confort.

Entre los reconocimientos que la obra ha recibido desde su inauguración se destacan los otorgados por ArchDaily (Edificio del Año, categoría “edificio de oficinas”), el Premio Europeo al Diseño en Acero, y el Premio Leaf por mejor diseño estructural del año, todos en 2011.

Edificio de Cristal en Dinamarca

Edificio de Cristal en Dinamarca

Edificio de Cristal en Dinamarca

Por iiarquitectos y arq.com.mx

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