jueves, 9 de agosto de 2012

San Carlo alle Quattro Fontane

San Carlo alle Quattro Fontane

Una de las joyas más representativas del Barroco italiano del siglo XVII es la iglesia de San Carlo alle Quattro Fontane (en español: San Carlos en las Cuatro Fuentes) también llamada coloquialmente como San Carlino y San Carlitos.

Diseñada por el arquitecto Francesco Borromini (1599-1677) -rival de Gian Lorenzo Bernini, el arquitecto oficial de San Pedro del Vaticano- esta obra se caracteriza por su fachada alabeada, de formas cóncavas y convexas.
La iglesia, construida en
tre 1638 y 1641 por encargo de la Orden de los Trinitarios Descalzos en Quattro Fontane en 1637, es una de las más famosas que hay en la ciudad de Roma, Italia.

La estrechez de la calle donde se localiza el edificio y el verticalismo de la fachada, reforzado por la torre campanario sobre el chaflán que contiene la fuente, obligan al espectador a distanciarse del conjunto de San Carlos y a contemplarlo con cierta perspectiva. Esta forma achaflanada de la esquina hace que la sensación de espacio del cruce de las dos calles se amplíe.

La fachada de la iglesia, realizada al final de la vida de Borromini y terminada por su sobrino, consta de dos pisos separados por un entablamento y tres cuerpos verticales. El muro, también ondulante, se articula por medio de cuatro columnas exentas de orden gigante con fuste liso y capitel corintio que soportan el entablamento. La plasticidad de la fachada viene reforzada por entablamentos que se ondulan y se quiebran en perfiles mixtilíneos a fin de conferir al conjunto un movimiento permanente.

La sintaxis arquitectónica, innovadora en su tiempo, es sumamente heterodoxa. Todo en ella, fue diseñado a base de formas cóncavas y convexas, que hacen parecer que la piedra rígida y fría se hubiese convertido en un material plástico y moldeable.

Su arquitectura fue muy imaginativa y expresiva, y tuvo que ingeniárselas para sacar gran partido de materiales constructivos y decorativos pobres, pues sus proyectos, en general, fueron realizados para órdenes religiosas con pocos recursos; en este caso, la realiza para la orden de los trinitarios.

El sentido teatral de la fachada viene dado por varios elementos: relieves ornamentales; nichos y las estatuas de San Carlos Borromeo y otros santos; el edículo-ventanal saliente del piso superior; y el gran óvalo llevado por ángeles que rompe el entablamento y la balaustrada de remate. Ese óvalo contiene una pintura al fresco de la "Coronación de la Virgen".

La fiebre constructiva que parece afectar a Roma a lo largo del siglo XVII es una muestra del afán de la Iglesia Católica por demostrar su poder que estaba muy debilitado por las constantes luchas contra los Reformistas protestantes. El papado se empeña en demostrar su poder construyendo fastuosos templos y palacios aunque en muchos casos, la apariencia de lujo y poder encubre la pobreza de los materiales (ladrillo, estuco) que prueban el mal momento económico de la iglesia. Este esfuerzo constructivo va a dar origen a muchos templos emblemáticos y monumentos que sembrarán la ciudad de Roma de hitos que harán historia.

El edificio presenta una cúpula oval, concebida con una autonomía absoluta, presenta dos focos de luz, a la luz cenital que se introduce por la parte superior de la cúpula se unen los sistemas lumínicos rasantes que se introducen por la base de ésta.
San Carlino presenta una libre agregación de espacios diversos, ya que junto con la iglesia se construyó el convento, creando un conjunto de correlaciones y contrastes en cuanto a formas geométricas, siendo el claustro del convento rectangular, mientras la iglesia presenta forma elipsoidal.

San Carlo alle Quattro Fontane

San Carlo alle Quattro Fontane

Por iiarquitectos y arq.com.mx

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