domingo, 5 de febrero de 2012

El renacimiento de la cubierta

El renacimiento de la cubierta

La cubierta es uno de aquellos elementos arquitectónicos que en el pasado había jugado un papel esencial en la definición espacial y urbana de los edificios, y que la ortodoxia moderna redujo durante la mayor parte del siglo XX la casi universal imposición del tejado horizontal.

El axioma corbuseriano de la cubierta plana sólo comenzó a ser cuestionado excepcionalmente a partir de la segunda mitad del siglo, como sucedió con algunas obras poco comunes de arquitectos que como Kahn o Utzon, habrían de recuperar el potencial que la cubierta de un edificio posee, no sólo en su expresión formal o volumétrica, sino como elemento generador de espacio, luz y estructura, o en otras palabras, de su propia concepción arquitectónica.

Numerosos conjuntos urbanos históricos han quedado marcados por el perfil de sus paisajes de cubiertas -tejados, bóvedas y cúpulas- que sobresalen de los edificios y son a veces sólo perceptibles desde lo alto de privilegiados miradores elevados.

Ese es el caso de la ciudad austriaca de Graz -que debe fundamentalmente a la armonía de las cubiertas de su centro histórico su condición de Patrimonio de la Humanidad-, en donde nuestro proyecto para la ampliación de un gran edificio comercial surgía de la interpretación de esa realidad.

El conjunto de edificaciones de distintas épocas que debía ser ampliado ofrecía la posibilidad de actuar sobre las plantas superiores, hasta ahora ocupadas por elementos mecánicos, de almacén e instalaciones. Los edificios circundantes, cercanos al monte Schlossberg, poseen la unidad que sus tejados cerámicos a dos aguas le confieren pese a la diversidad de sus alturas y plantas.

El proyecto de ampliación desarrollado por los arquitectos Nieto y Sobejano, surgió de esa misma premisa: la voluntad de conjugar la irregularidad de las construcciones existentes con la condición unitaria que su uso y propiedad requerían por medio de una nueva cubierta generada por una sencilla ley geométrica. La geometría ha sido considerada en muchas ocasiones una limitación a la libertad formal del arquitecto, pero en nuestra opinión es paradójicamente el mecanismo que permite liberar y adaptar las circunstancias cambiantes e imprevisibles del proyecto.

Un sistema de lucernarios paralelos sigue la dirección dominante -Este- Oeste- de los tejados de la ciudad. Cada elemento es similar a sus contiguos: se eleva en un plano inclinado y queda cortado por un frente de vidrio que introduce la luz hacia el interior variando su altura para adaptarse a la transición con los tejados de los edificios a los que amplía o alzándose sobre los demás para acentuar los vacíos que atraviesan el espacio interior.

La interrupción de los pliegues de las cubiertas genera terrazas que se asoman al monte y a la ciudad, y que evocan las secuencias de pequeñas plazas y patios que tejen el recorrido peatonal en el nivel inferior. Un único material unifica la nueva ampliación al exterior: paneles de bronce patinado que dialogan con las variaciones de color de la cerámica de los tejados, dibujando con nitidez un perfil geométrico que se funde con la silueta de la ciudad.

El renacimiento de la cubierta

El renacimiento de la cubierta

El renacimiento de la cubierta

El renacimiento de la cubierta

Por iiarquitectos y arq.com.mx

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