domingo, 28 de febrero de 2010

Rococó, obras y personajes.

Rococó, obras y personajes.

Antecedentes
Muchas veces, el Rococó se entiende como culminación del Barroco. Sin embargo, es mucho más que eso. El Rococó como un estilo independiente y personal.
El Rococó a diferencia del Barroco, se despreocupa por cuestiones católicas. Es un arte eminentemente aristocrático, un arte para la alta clase media, amante de un estilo mundano, íntimo y delicado.
La sociedad ansía libertad, el buen gusto y placer. La élite artística e intelectual se reunía en salones encabezadas por damas tan destacadas como madame Pompadur.

El Rococó nace y se circunscribe al ámbito francés aunque luego, muchos de sus rasgos influyen en toda Europa. El movimiento se seguirá desarrollando hasta el Neoclasicismo que buscaba volver a la pureza de la antigüedad clásica.

Temas

Los temas preferidos en pintura son: fiestas galantes y campestres, damas, minués y aventuras amorosas y cortesanas.
Pintan personajes mitológicos como Venus y Amor mezclándolos en las escenas dando a las composiciones un tono de sensualidad, alegría y frescura.
Es usual referirse al Rococó como estilo galante. Galante proviene del verbo galer, que en francés significa ser valiente y hábil en el trato con las mujeres. El galante es aquel que sabe tratar y complacer a una mujer.
La mujer es un foco inspirador de la pintura, es una figura bella y sensual, cada vez más culta. Ella seduce y participa en aventuras prohibidas.
El escenario de ubica la trama pictórica hace que la sociedad se identifique con personajes de historias pastoriles e idílicas.
El Rococó se considera un arte frívolo, exclusivo de la aristocracia, ajena a problemas sociales y sólo concentrada en su descanso y deleite.

Representantes
Rococó en Francia:
Watteau
Boucher
Fragonard
Chardin y Greuze
Rococó en Inglaterra:
Reynolds
Gainsborough

Rococó en Italia:
Solimena
Tiépolo

Watteau
Watteau considerado el pintor galante por excelencia.
A los 18 años se trasladó a París y comenzó a hacer reproducciones de cuadros conocidos. Trabajó en tiendas del Sena donde vendía estas reproducciones.
Watteau es el pintor de la vida alegre. En sus delicados y brillantes paisajes se mueven figuras con deliciosos vestidos de seda.
Este ambiente idílico de su pintura no se corresponde con el de la vida de Watteau. Era un hombre muy enfermo, solitario y de difícil carácter. Su tuberculosis no le dejaba vivir la vida fácil que pintaba. Quizá por eso, en sus obras se aprecie una suave melancolía.

Guilles (Pierrot) 1717-1719, óleo sobre lienzo, 185 x 150 cm,
Watteau recrea un personaje de la Comedia del Arte italiana.
Pierrot aparece monumentalizado. Es una obra enigmática.
El rostro de Pierrot es real, hay quien habla de autorretrato. Él nos mira fijamente como deseando decir algo. Al mismo tiempo, permanece ensimismado, como aislado, de los demás personajes de la composición.
Quizá Watteau ha querido representar su drama. Él quiso vivir los placeres de la vida pero quedó al margen por su enfermedad

Embarque a la isla de Citera, 1717, óleo sobre lienzo, 129 x 194 cm
Watteau presentó esta obra para hacer oficial su ingreso en la Academia. Fue admitido. Tardó 5 años en hacerla, él era muy minucioso e insatisfecho.
Citera es la isla en que nace Venus de la espuma del mar. Los personajes representados van a iniciar una peregrinación a la isla en busca del amor.
Watteau mezcla de la realidad con la fantasía. Lo real es la costumbre noble de ir a casas de campo a merendar o pasear en barca, la fantasía es el elemento mitológico.

Aunque aparecen varias parejas, todas representan la misma, pinta los momentos sucesivos del pensamiento de la mujer ante la invitación del enamorado:
La primera pareja es captada cuando el galán intenta convencer a la mujer para que le acompañe. Ella se niega.

La mujer de la siguiente pareja ya se levanta ayudada.
La tercera va andando y vuelve la vista atrás como si no estuviera segura de su decisión.
Las demás parejas ya se dirigen hacia el barco, donde aparece la rocalla típica del Rococó.
La técnica es exquisita, influenciada por Rubens. Watteau maneja la pincelada muy suelta y pastosa. El resultado es un paisaje brumoso e idílico.
La pereginación a Citera 1717, óleo sobre lienzo, 129 x 194 cm

Boucher

Nace en París, se formó en un ambiente de decoradores encabezado por Lemoyne. Él le introduce en los temas mitológicos y en el mundo del desnudo.
Boucher es amante de la sensualidad femenina, las mujeres bellas y los ambientes exquisitos.
Su gran protectora es madame de Pompadour, amante de Luis XV, de la cual fue profesor de dibujo.
Boucher fue nombrado pintor del rey. A partir de este momento empezará a sufrir grandes críticas por parte de los ilustrados. Según ellos, el arte debía ser didáctico y no recrearse en frivolidades. El gusto por el Neoclasicismo empezaba a imponerse

Fragonard
Fragonard comenzó su carrera como abogado, pero sus dotes de pintor lo llevaron al estudio de Boucher .
De éste aprende color, dibujo, perspectiva, la pincelada suelta y el movimiento.
Se va a Roma. Allí combinó la práctica del dibujo del natural con el estudio de decoración.
Admiró profundamente a Tiépolo del que extrae importantes enseñanzas.
En Italia permaneció 10 años, después volverá a Francia para pintar pinturas históricas.

El Columpio ó Los alegres riesgos del columpio 1767
Es una de las obras más representativas del arte rococó. La obra le fue encargada por el abad Claude Richard, su protector.

Él ya le había dado las instrucciones: Desearía que pintara a la señora en un columpio empujado por un obispo, a mí de forma que pueda ver las piernas de ella o algo más si quiere alegrar el cuadro.
Se sabe que el cuadro le fue encargado a otro pintor que no aceptó el realizarlo por considerarlo demasiado frívolo y picaresco.

La dama no tiene psicología, lo que importa es el ambiente. Los tonos empleados son de una extrema dulzura, la pincelada es muy suelta. Estos son rasgos que recuerdan inevitablemente a su maestro Boucher.



Por iiarquitectos

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