viernes, 6 de febrero de 2015

Simple y elegante mansión

Simple y elegante mansión

Bautizada como la Casa de las Palmeras, no refleja las prisas detrás de su construcción sino que más bien emana gran serenidad, sobre todo en la zona del amplio jardín, que mira al campo de golf de Sotogrande (Cádiz).

Se considera un sastre al servicio del cliente. “Si me piden un cortijo andaluz, yo lo hago feliz. He construido muchas casas de ese tipo en el campo”, reconoce Valentín de Madariaga (Sevilla, 25 de agosto de 1960), uno de los arquitectos más demandados en el sur de España para proyectar grandes residencias. Pero no es ese el estilo que siente como suyo. Él prefiere diseñar viviendas de líneas puras y contornos sencillos.Así es su último proyecto, una casa contemporánea de 1.200 metros cuadrados levantada en tiempo récord: 9 meses “Los dueños querían entrar el pasado verano y no hubo más remedio que ir a toda prisa”, rememora Madariaga. “Al principio llegó a haber tres turnos diarios, prolongándose la jornada hasta bien entrada la noche. Por suerte, no hubo muchas lluvias y se pudieron completar los plazos sin problemas”.

Los dueños, una pareja de empresarios belgas, son grandes aficionados a este deporte, así como al arte contemporáneo, atesorando numerosas piezas de autores cotizados. Y esta última pasión es la que vertebra el diseño del edificio.

“Como eje medular se concibió una galería de 65 metros de largo para montar exposiciones. A partir de ahí surge el resto de módulos, que se pueden usar independientemente: la casa principal, la de los hijos, el área de servicios, el gimnasio y el garaje”, explica Madariaga, otro gran amante del arte contemporáneo. Involucrado en el pasado en la gestión de la Bienal de Sevilla, es el promotor de la colección vinculada a la empresa fundada por su padre en la misma ciudad, el grupo industrial MP.

Sus clientes conocían otra casa del arquitecto en Sotogrande, propiedad de unos amigos franceses, y ahí se decidieron a contratarle. En el solar que adquirieron ya existía una vivienda, que se demolió para levantar esta otra acorde a los principios del ‘feng shui’, el ancestral sistema chino de filosofía que se basa en la doctrina taoísta para ayudar a vivir mejor. Empedernido viajero, Madariaga lo aprendió y asimiló hace 25 años en Londres: “Es puro sentido común y se adapta a cada región en función de la luz o el viento reinantes, porque no es lo mismo hacerte una cabaña en el Tíbet que un pazo en Galicia. La propia parcela te pide cómo quiere ser transformada, en armonía con el entorno y tus vecinos. Hasta que no la veo no empiezo a diseñar. El programa viene luego”.

Su estilo lo define, además, como “tecno-árabe”, porque lo enraíza con el pasado de su tierra desde un lenguaje actual, de precisa geometría y siempre con el blanco como color predominante. “Mis casas se hacen hacia dentro con técnicas constructivas clásicas usadas desde los romanos, como arcos, patios, fuentes y claustros. No he descubierto yo que un espacio dominado por una cúpula resulta mucho más acogedor”, resalta Madariaga, quien también enarbola la bandera del menos es más: “Evito los ornamentos porque lo importante son la arquitectura y las proporciones”. Y como en este proyecto el protagonismo se lo debían de llevar las obras de arte, la desnudez es máxima.

Al llegar desde la calle se presenta un juego de volúmenes ciegos, como si se tratara de la típica vivienda del casco viejo de una localidad del sur de España, y al igual que esta, se vuelca al jardín y los patios, algunos de los cuales cuentan con duchas al aire libre para usar en verano. La combinación de perspectivas en busca de profundidad es continuo, desde diversos ejes que se entrecruzan en el interior para salir fuera por grandes ventanales. La inspiración surge aquí de los puntos de fuga del Barroco, reinterpretado en abstracto.

La sobria decoración es obra de su mujer, Carmen Brujó, quien le hizo cambiar al arquitecto, como destino de vacaciones, el Puerto de Santa María por esta exclusiva urbanización junto al Campo de Gribaltar. En la selección del mobiliario mandaron los designios del cliente. “Abundan los muebles de palisandro porque le recuerdan a la casa de su madre. Es una madera oscura que estuvo de moda en los 50 y 60”, señala la interiorista. Sus zonas favoritas son los cuartos de los hijos, “más alegres y actuales”, el ‘pool house’ y el porche. “Es un espacio inmenso y funcional donde la familia vivirá en verano y cuyos muebles se lavan sin mayor problema. Mi marido tuvo la gran idea de poner persianaspara que no hubiera que quitarlos por la noche”. Madariaga asegura que los mejores encargos son los que hacen juntos. “Impera el buen rollo”.

Simple y elegante mansión

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Simple y elegante mansión

Por iiarquitectos y arq.com.mx

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