lunes, 23 de febrero de 2015

La función social es la premisa que debe regir toda obra arquitectónica. Benedetta Tagliabue

El Gaudí Brasileño

Nombrada miembro del jurado del prestigioso Premio Pritzker de Arquitectura, que se fallará en el próximo 23 de marzo, Benedetta Tagliabue nos recibe en su estudio barcelonés.

Fue a finales del pasado mes de octubre cuando saltó la noticia de que la deslumbrante milanesa, afincada en Barcelona por amor (fue mujer de Enric Miralles hasta la muerte de éste, en el año 2000, y desde entonces es la directora del estudio Miralles Tagliabue, EMBT) había sido elegida como nuevo miembro del jurado. "Todo fue llevado con el máximo secreto (cuenta con una de sus radiantes sonrisas), porque esa es una de las consignas del premio. Hace cosa de un año me convocaron a una reunión en Londres con Lord Peter Palumbo, presidente del jurado. Y salí con muy buena sensación porque el entendimiento fue magnífico. Luego se repitieron un par de reuniones más, con otros miembros del equipo del Pritzker, y eso ya me hizo pensar que probablemente tendría la suerte de que me eligieran, y así fue".

Dueña de una vitalidad y energía tan desbordantes como contagiosas, se licenció en Arquitectura por el IUAV (Istituto Universitario de Architettura di Venezia) y, tras ampliar su formación en Nueva York, se trasladó a Barcelona dónde se convirtió en socia y mujer de Enric Miralles. Desde su estudio barcelonés, que ha seguido fielmente las directrices de Miralles en cuanto a una estética rupturista que convive delicadamente con el respeto por la tradición del lugar, ha desarrollado una carrera de gran proyección y reconocimiento internacional que se ha ido consolidando con obras tan aclamadas como el Parlamento Escocés en Edimburgo, el Mercado de Santa Caterina en Barcelona (de ahí que su hija lleve justamente ese nombre, Caterina), el Campus Universitario de Vigo, La Escuela de Música de Hamburgo o el Ayuntamiento de Utrecht. Pero lo que realmente marcó un punto de inflexión en su trayectoria fue la construcción del Pabellón Español (conocido como El Cesto) en la Exposición Universal de Shanghai en 2010. A partir de entonces, EMBT cuenta con un despacho profesional en Shanghai desde el que abarca varios proyectos en Asia, como la torre que está construyendo actualmente en Taiwan.

El Pabellón Español, que tuvo siete millones de visitantes durante el tiempo que duró la Exposición Universal, le supuso a la arquitecta italoespañola el Premio Ciutat de Barcelona, el Riba International Award 2010 así como el Bronce en la categoría de diseño arquitectónico de pabellones por el Buró Internacional de Exposiciones (BIE). Se trataba de una enorme estructura tubular, de diseño tremendamente innovador, cubierta por unas grandes escamas de mimbre.

"Este tipo de reconocimientos, así como una carrera de marcado acento internacional, son las que te hacen posible acceder a participar en un premio como el Pritzker -afirma Tagliabue-. Estoy feliz de que me hayan invitado a ser miembro de su jurado, aunque dudo que eso repercuta en mi caché. Ojalá fuera así, desde luego, porque estamos viviendo tiempos difíciles para esta profesión. Yo, por ejemplo, hace tiempo que no tengo ningún proyecto en marcha en España, y eso es una lástima".

Afirma que el haberse convertido en jurado del que es considerado como el Nobel de la Arquitectura no va a influirle demasiado en su día a día. "Nos reunimos tres veces al año a lo largo de tres viajes, dedicados a ver obras de arquitectos, y esa es una gran oportunidad para que todos los miembros que lo formamos (entre los que se cuentan ahora Alejandro Aravena, Stephen Breyer, Yung Ho Chang, Kristin Feireiss, Glenn Murcutt, Juhani Pallasmaa y Ratan N. Tata, con Martha Thorne como directora ejecutiva) podamos conocernos bien".

Y la cotidianidad de la flamante jurado transcurre en estos momentos en la ciudad de París, dónde está llevando a cabo la construcción de la estación de metro Clichy-Montfermeil, en un barrio suburbial. "Además de la estación estamos haciendo una gran plaza dónde habrá un mercado con una pérgola y eso representará una considerable mejora social para el barrio. Ayudará a cohesionar a la población que habita la zona y a provocar que se reencuentre. La Arquitectura tiene un papel muy importante a desempeñar en el terreno de la regeneración social, y el jurado del Pritzker tiene esta premisa cómo valor destacado a considerar".

Por iiarquitectos y arq.com.mx

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