jueves, 17 de octubre de 2013

Plenilunio Apart Hotel

Plenilunio Apart Hotel

La ampliación de un hotel en Mar de las Pampas requirió un minucioso proyecto para evitar la tala de árboles.

La ampliación del Plenilunio Apart Hotel, en Mar de las Pampas, es el resultado de una operación quirúrgica para aprovechar la superficie del terreno. La definición corre por cuenta del arquitecto Mario Zambonini, autor del proyecto junto a su socio Daniel Szuldman.

Uno de los mayores desafíos de la obra, con amplias visuales al bosque de coníferas, fue evitar la tala de árboles. “Algunos quedaron dentro del conjunto y fueron incluidos mediante operaciones de recortes para contenerlos”, apunta Zambonini.

El terreno también fue otro de los problemas que tuvieron que sortear. Frente a la inclinación de casi dos metros a lo largo de la superficie, y al programa que requería un espacio flexible, los proyectistas optaron por aprovechar la pendiente y organizar las funciones en la planta baja. “Para optimizar el espacio ubicamos el pequeño spa semienterrado, ya que no computaba para el FOT”, explica Zambonini. En el desnivel que se genera en la planta baja se ubicaron la cocina, el comedor / desayunador y el estar, con amplios espacios semicubiertos de expansión.

La premisa que guió el proyecto fue proponer una alternativa que garantizara la armonía y convivencia con el entorno natural existente, pero con una tendencia arquitectónica y marco legal que no contempla ni prioriza el resguardo de tal patrimonio. Se propuso entonces una arquitectura de mínimos recursos materiales y formales, utilizando recursos disponibles y que mantengan relación con el entorno.

Las ocho habitaciones se ubican en las plantas altas, en el primero y segundo piso, con la intención de buscar mayor luminosidad y explotar las vistas hacia los árboles. La altura también permitió generar terrazas propias para cada departamento. “Estas habitaciones presentan caras ciegas hacia la calle y al sector común del complejo, para garantizar la privacidad de las mismas hacia el exterior”, señala Zambonini. Y agrega que tienen ventanas de ambos lados: una que da al balcón terraza propio de cada habitación, orientado al Norte. Y la otra ofrece vistas abiertas.

“El truco fue abrir las visuales en los dos extremos. Con el piso y el techo oscuros y las paredes blancas, se generó la sensación de que el piso comprime y las paredes se alejan”, explica el proyectista.

La ubicación de las escaleras jugó un rol importante en relación a estos ventanales, ya que funcionaron como una solución arquitectónica para resolver la cuestión de la privacidad entre las unidades. Realizadas en madera de guayabara, las escaleras tienen una particularidad: la misma baranda funciona como estructura.

Para Zambonini esta partida de madera resultó un hallazgo: “Nos aseguramos que estuviera bien seca. Es un tipo de madera dura, de bajo costo y resistente a la intemperie. Tiene poca uniformidad en su coloración lo que produce una gran variedad expresiva”, señala el arquitecto. La guayabara también está presente en los pisos, decís, barandas de balcones y parte del equipamiento interior y exterior del conjunto.

El salón comedor de uso múltiple en planta baja también tiene tres orientaciones, recibiendo la luz del sol durante todas las horas del día. En cuanto a la materialidad, los cielo rasos interiores y los de los semicubiertos son de hormigón visto. Las carpinterías son de aluminio color marrón oscuro pulido.

En tanto, los ventanales van de piso a techo, generando un diálogo con el bosque de coníferas. Este sector está equipado con sillas y mesas Bertoia, sillón con funda blanca y sillas de mimbre. La cocina se integra al salón comedor, generando un amplio espacio que permite el desarrollo de actividades gastronómicas, clases de yoga y pequeños eventos.

Por otra parte, las habitaciones tienen pisos de porcelanato en color habano y las mesadas de las cocinas están realizadas con mármol turco, en color blanco.

El concepto de sustentabilidad se refleja en la instalación de un termotanque solar, tarjetas de corte eléctrico, electrodomésticos eficientes y un gran porcentaje de iluminación led de bajo consumo.

El edificio cuenta con un tipo de construcción tradicional, hormigón visto en techos, y mampostería revocada. “La estructura es muy simple, los balcones cuentan con un gran voladizo, una operación que se aplicó para que esos casi dos metros no computaran en FOT. Es el único esfuerzo estructural que tiene el edificio”, apunta Zambonini. Y agrega: “Como la arena se corre, tuvimos que plantear una estructura con muchas bases, pero sin complejidades”, explica.

Volumen simple, respeto por el entorno, luz natural y articulación con la naturaleza. Las claves del conjunto.

Plenilunio Apart Hotel

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Plenilunio Apart Hotel

Por iiarquitectos y arq.com.mx

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