martes, 4 de octubre de 2011

China,Territorio de la Fantasía

China, territorio de la fantasíaDespués de transcurrida la primera década del siglo XXI, ha quedado claro que los creadores de la arquitectura, más allá de buscar la conformación de un lenguaje o un estilo desarrollan un trabajo experimental, en el que muchas veces, la fantasía no tiene límites.

En la actualidad, más que en cualquier otro periodo de la historia, los arquitectos han dado rienda suelta a la imaginación y experimentan con los nuevos y viejos materiales, con las formas y elementos arquitectónicos, con la luz y con muchos otros elementos que les han permitido crear espectaculares estructuras de volumetrías más lúdicas y expresivas.

No es de extrañarse, que la arquitectura contemporánea, esté probando con formas atrevidas y estructuras complejas, ya que el uso de las tecnologías digitales, aunado a los nuevos y resistentes materiales son herramientas que les permiten a los arquitectos construir lo que todavía hace treinta años era imposible: enormes volados, cubiertas ligerísimas, estructuras muy resistentes y de formas complejas, paneles que se curvan, entre otros muchas cosas que han hecho que la arquitectura sea cada vez más espectacular.

El resultado de la actividad experimental y los nuevos materiales y herramientas digitales, revela modelos arquitectónicos excepcionales, que ostentan cualidades formales que han permitido que la arquitectura hoy en día sea utilizada incluso, como una herramienta de marketing de las grandes empresas y como un importante imán turístico y mercantil; pues mientras más excéntrica es la arquitectura mucho más atractiva suele ser.

China, el gigante comercial más importante del presente siglo, ha entendido muy bien el impacto mediático de la arquitectura y los grandes proyectos urbanos, por lo cual está promoviendo una serie de proyectos tan espectaculares como excéntricos, que la han convertido en uno de los territorios en donde prácticamente no existen límites para la fantasía.

Uno de los ejemplos más notables e impactantes, tanto por sus dimensiones, como por el despliegue tecnológico y la inversión económica que supone, es el proyecto denominado como “El Collar de perlas”, un enorme puente vehicular que conectará Hong Kong y Macao con la ciudad de Zhuhai en China continental.

El proyecto, permitirá que el tiempo de traslado entre ambas ciudades se reduzca de 4 horas a solamente 40 minutos, lo que estimulará aún más la economía china, haciendo más fácil y rápido el intercambio y movimiento de productos y el desplazamiento de trabajadores y turistas de un lugar a otro.

En el presente siglo, China se ha convertido en una de las incubadoras de ideas arquitectónicas más importante del mundo, pues es uno de los territorios donde los arquitectos tienen, además de mayores recursos económicos, la libertad para experimentar con todo tipo de soluciones. Muchas de las grandes personalidades de la arquitectura, han podido llevar a cabo en aquellas tierras sus fantasías más extravagantes.

Si bien, los empresarios y el propio gobierno chino han invertido en todo tipo de proyectos, dos de las tipologías arquitectónicas que más auge han tenido son: los complejos comerciales y de negocios, y los recintos culturales, los primeros, necesarios por razones de tipo económico y, los segundos, porque además de que en sí mismos son un importante imán turístico, exponen también, el mejor semblante de un país, el arte y la cultura.

La importante inversión que han hecho para el desarrollo de centros culturales, ha dado lugar a proyectos de extraordinaria calidad e innovación arquitectónica, como salas de conciertos, museos arqueológicos, museos para las bellas artes y museos para las manifestaciones artísticas más contemporáneas.

Entre las obras relacionadas con la música, la danza y el teatro, destacan dos: La Ópera de Guangzhou, obra de la renombrada arquitecta iraquí, Zaha Hadid y el Gran Teatro Nacional de China, del arquitecto francés Paul Andreu.

En el proyecto para la Ópera de Guangzhou, su creadora hace alarde del más espectacular lenguaje arquitectónico y de las más innovadoras tecnologías constructivas, en una luminosa estructura que se levanta como un gran diamante blanco. Las formas de este edificio, son como muchos de los proyectos de Hadid, fluidas y suaves, con la diferencia de que, en este caso, las grandes superficies acristaladas hacen del edificio una estructura más delicada y elegante.

El Gran Teatro Nacional de China, una estructura de una gran poética, resulta de gran importancia, no sólo por su innovadora solución, sino porque se levanta justo a un costado de dos de los lugares más emblemáticos de aquel país, la Plaza de Tiananmen y la Ciudad Prohibida.

El proyecto, diseñado por el arquitecto francés Paul Andreu, si bien expone una indiscutible estética contemporánea, es una estructura de trazos limpios y circunspectos. El edificio fue resuelto con un domo de titanio y vidrio de 212 metros de largo, rodeado por una laguna artificial, solución que, de acuerdo a las propias palabras del arquitecto Andreu, forma una perla barroca sobre el agua.

Los museos arqueológicos, son también parte importante de esta nueva oleada de innovadores proyectos, que si bien exponen soluciones poco convencionales, han sido inspirados en los íconos más representativos de aquel país, un ejemplo es, El Museo de Esculturas Chinas de Madera, ubicado en la ciudad de Harbin.

Este espacio, diseñado por el despacho de arquitectura MAD fue inspirado en los paisajes invernales de la localidad, sus formas ondulantes, aunque inspiradas en el entorno natural, son atrevidas e innovadoras.

Así como se han llevado a cabo recintos para las Bellas Artes, también se han desarrollado proyectos que albergarán manifestaciones artísticas y emblemas más contemporáneos, dos ejemplos son: El Museo del Comic y la Animación, diseñado por la firma holandesa de arquitectura MVRDV; y el Museo del Automóvil, diseñado por los italianos de 3GATTI, ambos con propuestas formales totalmente contrapuestas.

El Museo del Cómic y la Animación, expone una volumetría que fue inspirada en las viñetas de los comics, de hecho, el museo se levanta como una gran dibujo tridimensional, de trazos curvos y formas lúdicas.

Por otro lado, el Museo del Automóvil, diseñado por el italiano Francesco Gatti fue inspirado en el trabajo que realizan los artesanos del origami. De esta manera, el Museo del Automóvil, es una estructura ligera, como una gran hoja de papel doblado en cuyos pliegues se desarrollan las funciones propias del museo.
Para mayor información sobre este proyecto ver: Una pieza de Origami de enormes dimensiones que alude a las autopistas y viaductos de las grandes metrópolis
Una pieza de Origami de enormes dimensiones que alude a las autopistas y viaductos de las grandes metrópolis

Las obras antes mencionadas, aunque solamente son una pequeña parte de lo que hoy se está llevando a cabo en China, son ejemplos de las maravillas que pueden llevarse a cabo gracias a los avances tecnológicos en materia de construcción y herramientas digitales, pero sobre todo son un buen ejemplo de que la constante de la arquitectura contemporánea es la libertad creativa y la fantasía.

Por su innovadora arquitectura, es muy probable que en el futuro, China sea considerada uno de los lugares paradigmáticos de la arquitectura de comienzos del siglo XXI, como sucedió en su momento en la ciudades de Nueva York y Chicago, con sus enormes rascacielos.

por iiarquitectos y arq.com.mx

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