miércoles, 2 de febrero de 2011

BR House

BR House

Los arquitectos del despacho de Marcio Kogan diseñaron la Casa BR, ubicada en la campiña de Río de Janeiro, Brasil, en el denso bosque tropical que, en “Serra da Araras”, cuenta con un carácter universal y constituye un tema frecuente de la arquitectura moderna. Por ejemplo, Le Corbusier, en Villa Savoye, refleja la relación entre el edificio y los árboles que lo envuelven.

Casa BR presenta una analogía con otra casa brasileña, la Casa de Vidrio de Lina Bo Bardi, cuyo proyecto se concibió en una propiedad con vegetación de baja densidad, no obstante, se planteó como si el bosque tropical llenara todos los vacíos de la tierra y el aire que la rodeaban.

Lina elevó la casa sobre pilotes, buscando la perspectiva de las copas de los árboles; además, cubrió las estancias con muros de cristal, abriendo de nuevo el tema de Wright sobre la disolución del interior y el exterior.

El proyecto de la Casa BR sigue la misma lógica proyectiva: se eleva de la tierra para acercarse a sus alrededores; sus líneas horizontales son resaltadas, mientras que las verticales desaparecen en la tierra.

En el caso de la Casa BR, los pilares son gruesos, como los troncos de los árboles del bosque tropical, y atenúan las líneas verticales creando el efecto visual de que la casa se sostiene por encima del bosque.


Las vigas y las losas de Casa BR son gruesas y se distinguen con el concreto expuesto; con ello, la arquitectura muestra su presencia en vez de ocultarse en el entorno, reafirmando su carácter de producto humano y de un espacio protegido e interior.
Esta casa tiene características especiales; por ejemplo, uno llega a la casa por la planta baja, pero la entrada se encuentra por encima de los pilotes, en el segundo piso, donde todo ocurre (en el primer piso se ubican las áreas de servicio y lavado).

La entrada a la casa es vía un paso ubicado sobre un fino hilo de agua y que llega a una plataforma de madera.

Similar a la Casa de Vidrio, en la Casa BR la estancia es diseñada de tal manera que las barreras visuales entre interior y exterior se minimizan al máximo, mientras que el tratamiento de las fachadas de las recámaras cuenta con la discreción necesaria para un área íntima.

En la noche, la casa hace las veces de linterna en la oscuridad del bosque: la luz interior, que se filtra a través de las recámaras o se refleja a través del vidrio de la estancia, ilumina los alrededores, marcando la presencia de la arquitectura como refugio y como expresión poética.


Por iiarquitectos y arq.com.mx

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