sábado, 6 de marzo de 2010

Arquitectura del futuro: Re-Creación de la naturaleza [Renzo Piano, Anne Holtrop, Samoo Architects and Engineers

Arquitectura del futuro: Re-Creación de la naturaleza [Renzo Piano, Anne Holtrop, Samoo Architects and Engineers

Hoy en día existen proyectos que marcan el indicio de que el ser humano ha caído en la cuenta de que en sus manos está la preservación o la destrucción del medio ambiente y de la vida misma, el futuro de la Arquitectura apunta a la re-creación del hábitat natural del hombre. Para los arquitectos del siglo XX la Arquitectura del futuro ha sido representada por la Arquitectura de las máquinas y por las grandes proezas estructurales; sin embargo, para los arquitectos del nuevo milenio, la Arquitectura del futuro es aquella que sostiene una estrecha relación con la naturaleza y que incluso, puede ayudar a frenar el deterioro de la ecología con soluciones inspiradas en la Arquitectura tradicional, incluso, en el propio medio ambiente.

A pesar de que los términos -arquitectura bioclimática- y -arquitectura verde- son muy recientes, la arquitectura diseñada en función de la naturaleza no es cosa nueva, si echamos un vistazo hacia las edificaciones de la antigüedad podemos comprobar que esta tendencia se remonta muchos siglos atrás.

La actitud de los antiguos constructores frente al entorno natural era fundamentalmente de respeto, primero, porque entendían su dependencia hacia él para poder subsistir y, segundo, porque la arquitectura se entendía como imitación de la naturaleza; de hecho, muchos de los grandes paradigmas de la arquitectura antigua se edificaron para honrar al sol, la lluvia, a los animales, etc. Persas, Fenicios, Egipcios, Sajones, Mayas, Incas, etc., aprovechaban las condiciones naturales integrando sus edificaciones a la topografía y medio ambiente.

Desde el momento en que el hombre se convirtió en el centro del universo, la arquitectura poco a poco fue distanciándose de la naturaleza, condición que se acentuó a partir de la Revolución Industrial, cuando para el hombre el entorno natural, en vez de un recinto sagrado digno de respeto y admiración, se redujo a proveedor de materias primas.

Aunque ya desde principios del siglo pasado Frank Lloyd Wright; Louis Kahan; Alvar Aalto; Jorn Utzon; Lina Bo Bardi; Luis Barragán; Oscar Niemeyer y Aldo Van Eyck desarrollaron propuestas para una arquitectura más respetuosas de la ecología, es hasta mediados de la década de los 60, a raíz de la escasez de recursos naturales, la extinción de algunas especies animales y los cambios climáticos producidos por el adelgazamiento de la capa de ozono, que el hombre comienza a darse cuenta de la fragilidad del medio ambiente y la arquitectura empieza a tomar cartas en el asunto.

Mientras que para los arquitectos del siglo XX la arquitectura del futuro estaba representada por la arquitectura de las máquinas y por las grandes proezas estructurales, para los arquitectos del nuevo milenio, la arquitectura del futuro es aquella que sostiene una estrecha relación con la naturaleza y que incluso, puede ayudar a frenar el deterioro de la ecología con soluciones inspiradas en la arquitectura tradicional y en el propio medio ambiente, de ahí que en años recientes podamos ver, alrededor del mundo, proyectos que proponen la construcción no sólo de edificaciones verdes sino de campiñas, islas e incluso montañas -artificiales-.

La Academia de Ciencias de California, diseñada por el arquitecto italiano Renzo Piano, es uno de los más recientes e interesantes ejemplos de la arquitectura fundamentada en el respeto y cuidado de la ecología. En este edificio, el arquitecto integró ciencia, arte, historia, antropología, geografía y ecología en una estructura que simula las siete colinas de San Francisco. El interior de los montículos, recubiertos todos con vegetación endémica, alberga: un centro de investigación, un museo, dos restaurantes, un cine 3d, una tienda, un planetario, un aviario y un acuario, en el que se encuentra el mayor arrecife de coral –de orígen filipino- construído en cautiverio. Este edificio, verde casi en su totalidad, cuenta con un sistema de instalaciones que impacta mínimamente el entorno, genera su propia energía eléctrica y permite que el edificio siempre tenga una temperatura y humedad óptimas.

The floating gardens-, un SPA diseñado por Anne Holtrop en colaboración con la firma de arquitectura ecológica Studio Noach y el botánico Patrick Blanc, es otro de los más recientes proyectos verdes, que tiene como objetivo, más que construir un edificio, generar un paisaje, por lo cual la imagen exterior del proyecto es la de un gran jardín flotante que invita a jugar sobre sus colinas recubiertas con diferentes tipos de flores y vegetación. Al interior de sus colinas, -The floating gardens- albergará las áreas privadas del SPA, como son los baños, saunas y salas de masajes. Lo que en el interior funciona como paredes y techo, al exterior se lee como una sinuosa topografía, de diferentes tamaños y alturas. La intención es que las personas que visiten el SPA puedan recorrerlo literalmente de arriba abajo y de manera continua, sin perder en ningún momento el contacto con el agua, la vegetación y la arquitectura.


El Instituto Nacional de Ecología de Corea del Sur [o Ecorium Project], es otro proyecto de ecoarquitectura que tiene como objetivo la creación de un parque ecológico, orientado hacia el estudio de los ecosistemas existentes en aquel país y a la interacción entre Arquitectura y biodiversidad. La estructura que comprende una serie de domos interconectados, que albergarán en su interior simulacros a escala de diversos ecosistemas. Se estima que el proyecto sea autosuficiente energéticamente mediante el uso de un sistema inteligente que sigue el desplazamiento del sol para ajustar las condiciones climáticas internas dependiendo de las condiciones externas para crear un microclima en todas las áreas interiores. Este proyecto abarca aproximadamente 33,000 metros cuadrados e incluye una extensa variedad de plantas silvestres y una reserva de humedales.

Otro de estos proyectos verdes y quizá el más controvertido es The Berg o la montaña artificial más grande del mundo, del joven arquitecto aleman Jakob Tigges. La propuesta es generar una montaña de 1,000 metros de altura, justo en medio de la ciudad de Berlín, que funcione como hábitat para las especies animales y vegetales propias del lugar y para atraer a diversas especies de aves provenientes de otras latitudes. La imagen del proyecto es impactante, no sólo por sus enormes proporciones, sino porque contrasta totalmente con la Arquitectura de la ciudad; en este caso, a diferencia de lo que sucede habitualmente, lo -natural-, o por lo menos la idea de ello, rompe con el entorno.

Este último proyecto, o mejor dicho, lo que éste representa, es el indicio de que el ser humano ha caído en la cuenta de que en sus manos está la preservación o la destrucción del medio ambiente y de la vida misma; de esta forma, el futuro de la Arquitectura apunta a la re-creación del hábitat natural del hombre.


Por arq.com.mx

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